Antología
EL TROVADOR.
I
De un elevado castillo
que Arlanza orgulloso baña,
un trovador elegante
en la puente se paraba.
En el rastrillo golpea
con el pomo de una daga,
y en los góticos salones
ronco el eco se propaga.
Un joven doncel, del fuerte
presentóse en la muralla,
y con semblante halagüeño
dijo en alta voz: "¿Quién llama?"
El Trovador que le ha oido
dirigióle aquesta fabla:
-"Si llegado es en buenhora,
un pacífico infanzón
que envía a vuestra señora
don Rodrigo de Aragón".-
Se alzó a este tiempo el rastrillo,
y en el patio tuvo entrada;
un paje tomó el corcel
por las riendas plateädas,
y el gallardo trovador
por los salones se entraba.
II
Confuso ruido se oía
en la sala principal,
y el extranjero
hacía ella se dirigía
en continente marcial
muy altanero.
Hallóla toda ocupada
de galanes y de bellas
en garn festín;
doña Blanca de Moncada
se ve la primera entre ellas
como la rosa m´s orgullosa
en un jardín.
El día feliz memora
en que la luz primera vió;
y a su lado
por eso, gentil señora,
tanta dama encantadora,
tanto héroe celebrado
hoy reunió.
III
Entró do estaba el convite
gentil el recién venido;
hizo gracia
con el morado sombrero,
y atrevido
en denodado ademán
a doña Blanca se fué;
y después de haber pedido
su venia, ante ella galán
quedó en pie.
La dama se la otorgó
y así el trovador habló:
IV
" Don Enrique mi señor,
" el cuarto Enrique es,
" me manda donde me ves,
" a mi, que soy trovador,
" trovador aragonés.
" Diz que es hoy vuestro natal,
" y este monarca del mundo
quiere honrarlo como tal,
" que el cuarto Enrique así val
" como val Juan el segundo.
"Y una trova te ragala
" que trova de amores es
" y ninguna se la iguala;
" por eso vine de gala,
" trovador aragonés.-"
-" Yo a tu señor agradezco,
-doña Blanca respondió-
" de un amor que no merezco
" esta prueba que me dió.
" Y a estas damas placerá
" y galanes que aquí ves
" trova de amores
" que cantará
" trovador aragonés."
V
TROVA
Un dia risueño
prepara la aurora
¡Feliz la señora
del alto Muñón!
¡OH cuántas personas
se ven a su lado!
¡Cuánto señalado
valiente infanzón!
Un buho funesto
que cerca habitaba.
Lejano graznaba.
¡Se le vido huir!
La blanca paloma
ocupa su nido;
su amante gemido
se acaba de oir.
Porque hoy es el día
de Blanca fermosa,
la más bella rosa
que tiene el jardín.
VI
Su dulce voz espiró,
y sus ecos repitieron
las bóvedas de Muñó.
Y en vano le pidieron
quedase en el castillo.
No pueden los caballeros
ni las damas alcanzallo,
que ha perdido su caballo
y mandó
que le alzaran el rastrillo;
despidióse muy cortés
y dijóles al partir:
" Quedárame hasta mañana
" en este festín de amor,
" y fuera de buena gana;
" más de Enrique mi señor
" otra la voluntad es,
" y yo soy su trovador,
" trovador y aragonés."
EL CONTRABANDISTA
Subiendo la negra roca
de embarazosa montaña,
contrabandista español
bridón andaluz cabalga.
Lleva el trabuco a su lado,
el cuchillo entre la faja,
y con el humo del puro
su voz varonil levanta.
" Que brame en la peña el viento,
que se arda el monte vecino,
que rompa el inhiesto pino
el aquilón violento.
Yo desprecio sus furores;
y aquí solo, sin señores,
de pesadumbres ajeno,
oigo el huracán sereno
y canto al crujir del trueno
mis amores,"
" El albor de la mañana,
en sus matices de rosa,
me trae la imagen graciosa
de mi maja sevillana,
y en sus variados colores
me pinta las lindas flores
del suelo donde nací,
donde inocente reí,
donde primero sentí
mis amores."
" Cuando la enemiga bala
chilla medrosa a mi oído,
ya mi contrario caído
el alma rabioso ecsala (sic).
¡Qué me importan vengadores
cien fusiles matadores
que amenacen mi cabeza!
Con mi Moro y mi destreza
yo les canto en la maleza
mis amores."
" Sienta yo el pujante brío
del galope de mi Moro ,
y el trabucazo sonoro
de algún compañero mío;
y que vengan triunfadores
los caballeros mejores
que empuñaron lanza ó freno.
Yo de temerles ajeno
cantaré libre y sereno
mis amores."
Tranquilo el contrabandista
aquí el canto llegaba,
cuando un acento francés
"¡Fuego !" a su lado gritaba.
Sobre su frente pasaron
con ruido silbar las balas,
y gendarmes le acometen
diciendo " ¡Ríndete a Francia!"
Y entonces él -" No se rinden
los que nacen en España",
y contra el jefe enemigo
su ancho trabuco descarga.
Cayeron dos, como arbusto
que el cierzo en pos arrebata.
En impetuosa carrera
el bruto gallardo arranca;
y por sobre los peñascos
que en rápida fuga salva,
cantando va el español
al trasponer la montaña:
" Vivir en los Pirineos,
pero morir en Granada."
PRIMERA IMPRESIÓN DE GRANADA
Dejadme que embebido y estático respire
las auras de este ameno y espléndido pensil.
Dejadme que perdido bajo su sombra gire;
dejadme entre los brazos del Dauro y del Genil.
Dejadme en esta alfombra mullida de verdura,
cercado de este ambiente de aromas y fresura,
al borde de estas fuentes de tazas de márfil.
Dejadme en este alcázar labrado con encajes,
debajo de este cielo de límpidos celajes,
encima de estas torres ganadas a Boabdil.
Dejadme de Granada en medio del paraíso
do el alma siento henchida de poesía ya:
dejadme hasta que llegue mi término preciso
y un canto digno de ella la entonaré quizá.
Si, quiero en esta tierra mi lápida mortuoria;
¡Granada!... tú el santuario de la española gloria:
tu sierra es blanca tienda que el pabellón te da,
tus muros son el cerco de un gran jarrón de flores,
tu vega un chal morisco bordado de colores,
tus torres son palmeras en que prendido está.
¡Salve, oh ciudad en donde el alba nace
y donde el sol poniente se reclina:
donde la niebla en perlas se deshace
y las perlas en plata cristalina:
donde la gloria entre laureles yace
y cuya inmensa antorcha te ilumina;
santuario del honor, de la fe escudo,
sacrosanta ciudad, yo te saludo!
VUELTA A LA PATRIA
l
- EN LA FRONTERA
-¿ Estamos ya en la frontera ?
-El tiro de este relevo
es ya español.-¡Pues afuera!
-¿Qué va usté a hacer ? -La primera
canción que a mi patria debo.
¡España !...¡te vuelvo a ver!
Dios tan lejos me hizo ir,
que temí nunca volver.
Si hoy no me mata el placer
no debo nunca morir.
¡Dame tu tierra a besar;
y puesto en ella de hinojos,
déjame dejar de brotar
las lágrimas de mis ojos
y a Dios un momento orar!
Deja que a pleno pulmón
aspire voraz tu ambiente,
aunque en tal aspiración
dilatádose reviente
de placer mi corazón
¡España del alma mia!
Sin orar a Dios por ti
No he pasado un solo día:
¿ quién sabe si todavía
te acordarás tú de mí?
Dios me llevó mis pesares
a llorar a tierra extraña;
ya a través de tierra y mares
mis lágrimas traigo a España
convertidas en cantares.
España de mis amores,
si aun M is cantares ansías,
no quiero que por mi llores:
para ti tornaré en flores
todas las lágrimas mías.
¡Dios de España, a quien jamás
olvidé por donde fui,
aquí es en donde tú estás:
aquí es en donde te das
a ver y adorar de mí!
¡Dios, que sabes con qué fe
diez años hora por hora
la de mi vuelta esperé,
no me abandones ahora
que pongo en España el pie!
II
¡AL COCHE!
¡Bien haya quien grito tal
me da en español de nuevo!
Ten mi bolsa, mayoral:
yo en mi patria sólo llevo
mis versos por capital.
III
EN ESPAÑA
¡Patria ... de placer venero!
Ya tu aura mi faz orea;
ya mi oído el son recrea
de tu lengua nacional.
Yo no soy aquí extranjero:
si no conocen ya al hombre,
aun fío Dios que mi nombre
no suene al oído mal.
¡Patria!...no sé si en mi ausencia
la calumnia me ha mordido:
yo vuelvo como he partido,
hijo leal para ti.
Maestro en la gaya ciencia,
de los pueblos asombro,
solo, y el laúd al hombro,
tu gloria a cantar me fuí.
Siempre en plazas y en palacios,
en teatros y salones,
mis primeras impresiones
me acusaron de español;
cual poeta y hombre,a espacios
en mi vida hay malo y bueno:
español, puedo sereno
enseñar mi faz al sol.
Si te dicen que amor tengo
a un pueblo antes tu enemigo,
no lo fué para conmigo
y yo le debo lealtad.
De tu sangre hidalga vengo;
no he de ser jamás ingrato
con quien fiel me dió buen trato
y franca hospitalidad.
Si te dicen que dependo
de extranjero soberano,
me tendió leal su mano,
me trató de igual a igual.
Yo me doy y no me vendo:
él lo sabe y él lo estima;
de fe en prenda, llevo encima
coronada su inicial.
Yo he nacido castellano;
mas doquiera que me he visto,
soy cristiano, y como Cristo
prediqué fraternidad.
Todo hombre nace mi hermano;
do llevo mi gaya ciencia,
la fe llevo en la conciencia
y en la lengua la verdad.
Fénix que anunció mi muerte,
vengo en mis patrios hogares
de mis últimos cantares
el son postrero a exhalar;
vengo en un esfuerzo fuerte
de mis postrimeros bríos,
a saludar a los míos,
a hacerme otra vez a la mar.
A mi, a través de las olas,
llegó el cántico vibrante
de una pléyade brillante
de nuevos poetas mil.
De las letras españolas
aun mi alma el amor abriga...
Ven a que yo te bendiga
¡oh, pléyade juvenil!
¡Con cuán íntima delicia
gozaba oyendo tu cántico,
cuando a través del Atlántico
lograba hasta a mi llegar!
Ven, ven a mi, que es justicia
que los vates castellanos
den un apretón de manos
al que tuvo aquí su hogar.
Que yo os conozca; cercadme:
yo soy leal; yo soy un viejo
que sin pesadumbnre dejo
mi puesto a la juventud.
Mas al llegar, toleradme,
mi viejo laúd que empuñe,
y un mal cantar os rasguñe
en mi ya ronco laúd.
Trémula traigo la mano
y cana la cabellera:
mas aun traigo la alma entera
y brio en el corazón,
y aun puedo, buen castellano,
lanzar con mi último aliento
un ¡bravo! a vuestro talento
y un ¡viva! a nuestra nación.
A LA ESTUDIANTINA BURGALESA
Oigo al pie de mi balcón
vuestra gentil serenata.
¡Cuánto es a mi oído grata!
¡Cuán grata a mi corazón!
Pusieron hondos pesares
entre Castilla y yo el mar,
y a Castilla al regresar
me recibís con cantares.
¡Dios os dé tanto placer
como con ellos me dais!
Si un día en España dejáis,
como a mi os haga volver.
Temí que mi corazón
se hubiera insensible hecho,
pero palpita en mi pecho
de vuestra música al son.-
Y pues le hace ella latir
después de tanto pesar,
tal serenata a pagar
debe el corazón salir.
¡Gracias, pueblo burgalés!
En cambio de la canción
que envías a mi balcón,
los versos echo a tus pies.
No extrañes si en el hogar
do entre lágrimas me hospedo,
tu serenata no puedo
con gayos versos pagar.
Págote con éstos, pues;
mas nunca olvides que son,
tan pobres como los ves,
hechos con el corazón.
A NARCISO SERRA
l
Es el signo fatal del que algo vale;
quien de las medianías sobresale,
el genio egregio, mientras vive, lidia
con los ruines mosquitos de la envidia,
con todo el que de vulgo nunca sale:
no hay quien no le rebaje o se le iguale,
y aun todo el que no es algo, por desidia,
en vez de trabajar, crecer, seguirle
y alcanzarle, se goza en zaherirle,
del mundo por la tumba hasta que sale.
Entonces elegías, epitafios,
de luto nacional muestras ruidosas,
lápidas, monumentos, cenotafios,
estatuas coronadas de oro y rosas:
todo lo que ya es inútil al difunto
y a su nación de vanagloria asunto.
¿Por qué no confesarlo, aunque nos pese?
Esa es la sociedad, el mundo es ese.
II
Así Serra vivió, y en su tristeza,
viéndole agonizar le abandonamos:
no por ruindad, ni envidia, ni vileza;
por esta dejadez y esta torpeza
que con la leche del país mamamos;
porque éste es el país de la nobleza.
Somos raza entusiasta y generosa,
mas vence al entusiasmo la pereza;
no estalla, si a estallar no se le acosa;
nuestro alegre país no se apercibe
de que se muere nadie mientras vive:
y mientras vive el genio, nadie inquiere
si vive bien, o si viviendo muere.
III
Serra vivió de nuestra tierra al uso:
yo, su memoria al bendecir, me acuso
de no haberme atrevido en esta vida
a sondar la alma grande que Dios puso
en una carne por el mal roída:
yo no le conocí; yo en tierra extraña
le admiré y le aplaudí lejos de España.
Su polvo al conducir al cementerio,
no le puede decir lo que hoy le digo,
por no turbar la calma y el misterio
del sagrado lugar que le da abrigo,
y por no aparentar que me exhibía
otra vez en lugar del que moría.
IV
Duerme en la tumba en paz, Serra festivo:
Dios todo lo equilibra y lo compensa:
el mundo olvida a quien inciensa vivo:
¡feliz aquel a quien difunto inciensa!
Prueba evidente de que en vida vale
el que, de ella la salir, al mundo sale.
Ardió del genio creador la llama
viva en ti: de tu espíritu el imperio,
unida a aquél con deleznable trama,
dominó hasta su fin la materia;
nutrida en larga enfermedad tu fama,
volará de hemsiferio en hemisferio,
pue hoy por genio tu país te aclama.
Pero por genio al aceptarte en serio,
te abandonamos ¡ay!, viva laceria,
a vivir en la sombra y la miseria,
para llevarte en triunfo al cementerio.
Tal fin en existencias semejantes
de tiempo inmemorial nadie aquí extraña:
así mueren los genios en España;
así murió Colón, así Cervantes.
¿Por qué? Sin duda porque Dios lo quiere:
nadie es grande en España hasta que muere.
V
Poeta,¡duerma en paz tu polvo inerte!
Aunque tu patria te esquivó, te amaba;
podrías, si te alzaras, convercerte:
tu gloria empieza do tu vida acaba.
Yo en tierra extraña, con la nuestra en guerra,
te admiré y te aplaudí sin conocerte;
y hoy, más viejo que tú, me cabe en suerte
llorar sobre la tumba que te encierra.
Duerme en paz, y a mirar no te levantes
qué estela dejas tras de ti en tu tierra:
fueron tu vida y muerte las de Serra,
pero es tu porvenir el de Cervantes.
A S.M. EL REY DON ALFONSO XII
EN LA MUERTE DE S.M. LA REINA DOÑA MERCEDES
I
Iris de paz y de virtud lumbrera,
la comprendió y la amó la hispana gente:
vos la amasteis ¡oh Rey! adolescente
y ella os amó desde la edad primera.
Mas fugitiva luz, flor pasajera,
brilló un instante, perfumó el ambiente,
doró el pasado y enlutó el presente;
y hoy la reza y la llora Europa entera.
De su faz guardan con amor los trazos
el palacio, el taller y la cabaña:
si os hizo ¡ oh Rey ! el corazón pedazos
de la muerte al herirla la guadaña,
pensad que une su amor,de amor con lazos,
con el pueblo español al rey de España.
III
De la luna de miel el alborozo
durando aún y de la boda el ruido,
la muerte, de su sér con el destrozo,
la hundió en la eternidad, no en el olvido.
Lloradla sin contén y sin rebozo,
llorad a la mujer que habéis perdido;
que no amenguan la prez de Rey tan mozo
las lágrimas del Rey tan buen marido.
Mientras su duelo el ánimo os destroce,
llorad con vuestro pueblo que la llora,
lloradla,Señor Rey Alfonso Doce;
perlas son vuestras lágrimas de ahora,
y el pueblo,que su precio reconoce,
para vos las recoge y atesora.
DON JUAN
En los años que han corrido
desde que yo le escribí,
mientras que yo envejecí
mi Don Juan no ha envejecido.
Y fama tal por él gozo
que se cree, a lo que parece,
porque Don Juan no envejece,
que yo he de ser siempre mozo:
y hoy el bravo Ducazcal
os anuncia en su cartel
que he de hacer aquí un papel,
que tengo que hacer ya mal.
Yo no soy ya lo que fuí:
y viendo cuán poco soy,
dejo a los que más son hoy
pasar delante de mi;
pues,por Dios,que por más brava
que sea mi condición,
la fiebre rinde al león,
la gota la piedra cava,
Aun latir mis bríos siento:
pero es ya vana porfía,
no puedo ya la voz mía
pedirle otra vez al viento:
y a quién me lo quiere oir
digo años ha por doquier,
que pierdo el sér de mi sér
y que me siento morir.
Pero nadie me hace caso
por más que hablo a voz en grito,
porque este D.Juan maldito
por doquier me sale al paso;
y ni me deja vivir
en el rincón de mi hogar,
ni deja un año pasar
sin dar de mí que decir.
Yo me apoco día a día,
y este bocón andaluz,
a quien yo saqué a la luz
sin saber lo que me hacía,
me viste con su oropel
y a la luz me saca consigo;
por más que a voces le digo
que ir no puedo a par con él.
Más tanto favor os debo
por él, que en verdad me obliga
a que algo esta noche os diga
de este insolente mancebo.
Oíd...es una leyenda
muy difícil de contar,
porque tiene algo a la par
de ridícula y de horrenda:
una historia íntima mía.
Yo era en España querido
y mimado y aplaudido...
y me huí de España un día.
Vivía a ciegas y erré:
y una noche andando a oscuras
tropecé en dos sepulturas
y de Dios desesperé.
Emigré: me dí a la mar;
y esperando en el olvido
una muerte hallar sin ruido,
en América fuí a dar.
No llevando allá negocio
ni esperanza a qué atender,
al tiempo dejé de correr
en la oscuridad y el ocio.
Once años anduve allí
vagando por los desiertos,
contándome con los muertos,
y sin dar razón de mí.
Los indios semisalvajes
me veían con asombro
ir con mi arcabuz al hombro
por tan agrestes parajes;
y yo en saber me gozaba
que nadie que me veía
allí, quién era sabía
el que por allí vagaba;
y esperé que de aquél modo
de mí y de mi poesía
como yo se olvidaría
a la fin el mundo todo.
Mi nombre, pues, con intento
de dejar perder, y en suma
sin papel, tinta, ni pluma,
ni libros ya en mi aposento,
bebía en mi soledad
de mis pesares las heces:
más tenía que ir a veces
del desierto a la ciudad.
Vivo el cuerpo, el alma inerte,
a caballo y solo, iba
como una fantasma viva,
sin buscar ni huir la muerte.
Y hago aquí esta narración
porque sirva lo que digo
a mis hechos de castigo,
y a modo de confesión.
Sobre mí a un anochecer
un nublado se deshizo,
y entre el agua y el granizo
me dejó una hacienda ver.
Eché a escape y me acogí
de la casa entre la gente,
como franca lo consiente
la hospitalidad allí.
Celebrábase una fiesta.
que en aquél país no hay día
que en hacienda o ranchería
no tengan una dispuesta;
y son fiestas extremadas
allí por su mismo exceso,
de las hembras embeleso,
de los hombres emboscadas.
Y a no ser de mi leyenda
por no cortar la ilación,
hiciera aquí la descripción
de una fiesta en una hacienda,
donde nadie tiene empacho
de usar a gusto de todo;
porque son fiestas a modo
de las bodas de Camacho.
Allí acuden sin convite
buhoneros, comerciantes
y cirqueros ambulantes;
sin que a nadie se le quite
de entrar en corro el derecho,
de gastar de los abastos,
ni de colocar sus trastos
donde quiera que halle trecho.
Jamás se apaga el hogar,
jamás el servicio cesa;
siempre está puesta la mesa
para comer y jugar.
Por salas y corredores
se oye el son a todas horas
de carcajadas sonoras,
de onzas y de tenedores.
Todo es pelea de gallos,
toros, lazos, herraderos,
manganas y coleadores
y carreras de caballos;
y al fin de un día de broma
que nada en Europa iguala,
todo el mundo entra en la sala
y sitio en el baile toma.
Entré e hice lo que todos:
cuando creí que al sueño
se iban a dar, di yo al dueño
gracias por sus buenos modos:
mas mi caballo al pedir,
asiéndome por la mano,
me dijo el buen campirano
soltando el trapo a reír:
"¿Y a quién hay que se le antoje
dejar ahora tal jolgorio'
Vamos, venga usté a la troje
y verá el Don Juan Tenorio."
Y a mi,que lo había escrito,
en la troje me metía;
y allí al paso me salía
mi audaz andaluz precito.
Mas ¡ay de mí, cuál salió!
Lo hacía un indio otomí
en jerga que el diablo urdió;
tal fué mi Don Juan allí,
que ni yo le conocí
ni a conocer me di yo.
Tal es la gloria mortal,
y a quién Dios se la confiere,
si librarse a ella quiere
se la torna Dios en mal.
A mí no me la tornó,
porque por mi buena suerte
del olvido y de la muerte
doquier Don Juan me salvó.
¡Dios no quisó allá de mi!
Y de mi patria el olvido
temiendo, como había ido
a mi patria me volví.
¡Feliz malogrado afán!
Al volver de tierra extraña,
me hallé que había en España
vivido por mi Don Juan.
Comprendí en su plenitud
de Dios la suma clemencia:
Don Juan había en mi ausencia
borrado mi ingratitud.
Monstruo sin par de fortuna,
mientras yo de España huía,
en España me ponía
en los cuernos de la luna.
Y ni fuerza ni razón
han podido derribar
tal ídolo del altar
que le ha alzado la opnión.
Pero hablemos con franqueza
hoy que todo coadyuva
para aquí se me suba
a mí el humo a la cabeza:
Desvergonzado galán,
siempre atropella por todo
y de atajarle no hay modo;
¿ qué tiene, pues, mi Don Juan?
Del fondo de un monasterio
donde le encontré empolvado,
yo le planté remozado
en mitad de un cementerio:
y obra de un chico atrevido
que atusaba apenas bozo,
os parece tan buen mozo
porque está tan bien vestido.
Pero sus hechos están
en pugna con la razón,
pero tal reputación
¿qué tiene, pues, mi Don Juan?
Un secreto con que gana
la prez entre los dos Juanes;
el freno de sus desmanes:
que Doña Inés es cristiana.
Tiene que es de nuestra tierra
el tipo tradicional;
tiene todo el bien y el mal
que el genio español encierra.
Que, hijo de la tradición,
es impío y es creyente,
es balandrón y es valiente,
y tiene buen corazón.
Tiene que es diestro y zurdo,
que no cree en Dios y le invoca,
que lleva el alma en la boca,
y que es lógico y absurdo.
Con defectos tan notorios
vivirá aquí diez mil soles;
pues todos los españoles
nos la echamos de Tenorios
y si en el pueblo le hallé
y en español le escribí
y su autor el pueblo fué...
¿por qué me aplaudís a mi?.
EN EL ALBUM DE MI HIJA-
DEL FAMOSO FELIBRE PROVENZAL LUIS ROMIEUX
Por cima de la montaña
que nos sirve de frontera,
te envía un alma sincera
un beso y una canción;
tómalos; que desde España
han de ir a dar, vida mía,
en tu alma mi poesía,
mi beso en tu corazón.
Tu padre, tras la montaña
que para ambos no es frontera,
lleva la amistad sincera
del autor de esta cancón.
Recibe, pues, desde España
beso y cantar, vida mía,
en tu alma la posía
y el beso en el corazón.
Si un día de esa montaña
paso o pasas la frontera,
verás en el alma sincera
de quien te hace esta canción,
que la hidalguía de España
es quien sabe, vida mía,
dar al alma poesía
y besos al corazón.
EN EL ALBUM
DE S. A. LA INFANTA DOÑA ISABEL-
En vuestro álbum escribir
me ordena Vos un sér
de quién me ordenó vivir
Dios cautivo hasta morir
por amor y por deber.
Mas dignaos advertir
que para haceros servir
no era tanto menester,
pues me honrais Vos con querer
lo que a mi me honra cumplir.
Su sola presentación
por sólo ser de quién es,
da a este álbum pasa y razón;
y pues prez da y galardón
él donde va, venga pues;
yo sé que mi obligación
es poner mi corazón
y mi pluma a vuestros pies;
y lo están... sin interés,
sin plazo y sin condición.
Más de este álbum ¡ay de mi!
Hay que miniar el papel
con una gota turquí
de la sangre de una hurí
recogida en un clavel,
y tomando por pincel
el pico de un colibrí,
que no iba más que miel;
en vuestro álbum, Isabel,
no se escribe más que así.
Quisiera así escribir yo:
pero así,¿cómo y con qué?
La que por Vos me le dió
en mis manos le dejó
me dijo "escribe " y se fue¨.
Le he de escribir,¿cómo no?
Mas, señora, os juro a fe,
que desde que a mi llegó
no sé lo que me pasó
que lo que es de mi no sé.
Le miro y vuelvo a mirar,
le hojeó y vuelvo a hojear;
una hoja de la otra en pos
me detengo a contemplar;
una busco en que firmar
y se me pasa entre dos.
¡Ay! Vuestro álbum es el mar
en donde me arroja Dios
mi pensamiento a buscar...
y yo no hablo más que a Vos.
Busco una idea a través
del ondulaje en que van
y vienen, como una mies
sobre quien los vientos dan,
las mias; pero mi afán
perdido e inútil es:
mis pensamientos están
todos con Vos.¿Qué trae,pues,
vuestro álbum? ¿Es talismán
que os echa almas a los pies?
De vuestra cámara real
trae el perfume sutil:
vuestros labios de coral
con vuestro aliento vital
le han dado nardos de abril
el olor primaveral,
y en su canto marginal
de vuestra mano gentil
se adivina la señal
de los dedos de marfil.
Eso trae, y eso al traer,
trae de mi alma al interior
de la esperanza el albor,
la luz al amanecer,
la prez de vuestro favor,
al vapor de vuestro sér,
no como de una mujer
sino como el de una flor:
la flor que planta el deber
y que cultiva el honor.
Trae además para mí
vuestro álbum más alta prez
que ambiciona la altivez
de mi ingenio baladí:
jamás fué par el neblí
con el águila; y buen juez
de mí mismo, si esta vez
hasta estas hojas subí,
mirad que me alzó hasta aqui
vuestra regia esplendidez.
Aqui os voy, pues, a poner
un cantar, no por llenar
un deber,no; por saber
que, el álbum al registrar,
por mis versos vais, al leer,
vuestros ojos a pasar;
y si logro yo el placer
de que os logren agradar,
¡qué honrados se van a ver
los versos de mi cantar!
Más ¿por qué anheláis señora,
tener aquí un vil montón
de versos míos, ahora
que mi vieja musa llora,
y a la puerta del panteón,
la vejez me desvigora,
del mundo me desamora,
me amilana el corazón
y tiene a mi guzla mora
descordada en un rincón?
¿Cómo ya hasta Vuestra Alteza
elevar podrá un cantar
un viejo, de quien ya empieza
a desvariar la cabeza
y la lengua a balbucear,
y que vacila y tropieza
al escribir y al andar?
Imposible: mi torpeza
de este papel la limpieza
no se atreve a emborronar.
Vuestra Alteza me perdone:
para mí es sólo el sonrojo
de no poder vuestro antojo
cumplir, mas la edad me abone.
Llegar a viejo supone
cambiar de ser; no es mancilla;
mas dejar de ser, humilla;
y pues lo que fué ya no es,
sólo pone a vuestros pies
lo que fué
JOSÉ ZORRILLA
A EMILIO CASTELAR
CON EL TRISTE MOTIVO DEL FALLECIMIENTO DE
SU BUENA HERMANA CONCHA.-
¿Ves? ¿Oyes mientras lloras? Apenas su guadaña
blandió la muerte,hiriendo el ángel de tu hogar,
en torno de su féretro se agrupa toda España
y a pie y de luto el pueblonsu féretro acompaña
al espontáneo impulsó de tu aura popular.
Tu Concha encerró un alma creyente y entu-
[siasta
que era una perla pura de limpia nitidez,
de cándidos instintos,de pensamiento casta,
de duración perpetua,porque jamás se gasta
de la virtud sincera la aquilatada prez.
Que te haga no receles vulgares reflexiones;
no en vano setenta años a (mi) pesar viví,
y sé que heridas tales y tales reflexiones;
ni doy yo en la estulticia de hacértelas a ti.
Tú sabes que,admirándote, yo siempre te he
[querido;
yo sé que tu palabra leal por mí abogó:
dudar no puedes nunca el viejo agradecido;
tú sabes lo que te amo, yo sé lo que has perdido;
mas ¡ay! contra Dios nada podemos tú y yo.
¡Qué soledad te espera! No hay sombra, no hay
[asilo,
no hay bien como la casa, la mesa familiar,
el pan con fe,paz y honra, cabe el hogar tranquilo;
la casa es en la tierra del Cielo el peristilo
cuando la guarda tiene de un ángel tutelar.
La gloria es humo y ruido: la fama un manto
[regio
de púrpura en que escupe la estupidez vulgar,
el vulgo que osa a todo lo superior y egregio;
pero el hogar es santo lugar de privilegio
do el mal halla consuelos y la virtud altar.
En sus primeras horas de duelo y amargura,
que ni consuelan frases ni calma la razón,
en que el pesar anhela de lágrimas hartura
y el alma desolada la soledad oscura,
no osé pasar sus puertas cerradas con crespón.
No veas hoy,leyéndolas, el métrico artificio
de las estropfas francas que encierra este papel:
te escribo, Emilio, en verso, por hábito de oficio,
por mi costumbre vieja, que al cabo paró en vicio
de mis cansados años, y moriré con él.
Acaso te distraiga del verso la armonía.
¡Qué te diría en prosa! Tú sabes más
que yo:
cuando hablas, tus palabras rebosan poesía;
hablar a tu alma en prosa jamás podrá la mía:
tu hondo pesar en mi alma los versos evocó.
Mis versos son mis lágrimas, por ti de mi alma
[brotan;
¡pluguiera a Dios que fuesen de perlas un montón!
Ahí van, versos y lágrimas : se secan o se agotan
al fin, las de los ojos; pero los versos flotan
en la memoria siempre , pues las del alma son.
¡Adios, Emilio! Y llora mientras la tuya abrigo
a tu pesar inmenso e inexorable da;
y cuando busques uno para llorar contigo,
aquí,en mi pecho, tienes un corazón amigo
que hecho a sufrir y henchido de lágrimas está.
La lloraremos juntos: más ya no es grande oferta;
mis días ya son pocos; mi fosa ya está abierta
y pronto irá mi alma de la de Concha en pos;-
si la hallo atravesando la eternidad incierta,
yo haré con ella rumbo para llegar a Dios.
SOLILOQUIO (i)
Y al galope de un caballo
que cogió y montó al azar,
bufando este soliloquio
el Cid de Burgos se va.
-"¡ Tu soberbia me destierra
" por haberte hecho jurar!
" ¿ Crees que fuera de tu tierra
" no hay ya tierra en que pisar?
" ¿ Crees que el mundo se me cierra
"ni que a mí me has de encerrar ?
" ¿ A mi, que he ido en buena guerra
" para ti tierra a ganar?
"¡ Dios de Dios! ¡La ira me abrasa!
"¿Tierra a mí me ha de faltar...
y hasta al pájaro que pasa
da Dios tierra en que posar,
" y hasta el pez que el agua rasa
" da Dios aire que aspirar?
"¡ Hijosdalgos de mi casa!
" ¡ a caballo y a campear!
¡ "A caballo ! Aun hay de moros
"hartas tierras que ganar,
"con ciudades y tesoros
"que podamos conquistar.
" ¡A caballo ! Aun queda tierra
"en que pueden galopar,
"sobre buen botín de guerra"
"los caballos de Vivar.
"Infanzones de la villa
" donde finca mi solar,
" a Babieca echad la silla,
" de él nos viene el Rey a echar:
" mas sin miedo y sin mancilla
" mi perdón podéis sacar.
" ¡Fuera, fuera de Castilla.
" por el Rey los de Vivar!
" Rey ingrato. ¡Dios te guarde!
" Yo te doy mi fé a mostrar;
" y a mi fe, que cual sol arde,
" sólo Dios puede apagar.
" ¡Quiera Dios que tú más tarde
" de ver no eches, con pesar,
" que eres ruin y eres cobarde
" con Ruy Díaz de Vivar!
" ¡Dios te guarde de mancilla!
"Yo te voy, Rey, a probar
" que no tienes en Castilla
"campeador conmigopar.
" Infanzones en la villa
" de que borra el Rey mi hogar:
"¡ fuera, fuera de Castilla
"por el rey los de Vivar! ".
Y el caballo ya jadeando
y él roja de ira la faz,
dió el Cid en Vivar, ya noche,
con asombro de Vivar.
A GRANADA
EN LA CEREMONIA DE LA CORONACIÓN-
Ille ego qui quondam...
Yo soy aquel de entonces,
el trovador de romántico,
el que en tu prez a miles sus versos prodigó:
y acorde con aquellos va a ser mi último cántico.
¿Por qué de lo que he sido renegaría yo?
Más quién soy yo?-¡ Un poeta!-Pero eso,
[ ¿qué es?-Pues...nada.
No está clasificado su indefinible sér :
yo soy el vuestro, el viejo poeta de Granada;
y pues me honráis..., vosotros quién soy debéis
[ saber.
Yo sé de milo incierto, lo vago, lo inseguro,
lo imaginario y fútil, lo sin razón ni pie:
todo eso en que se amasa la fama; un pozo oscuro
do en ver se empeñan todos lo que ninguno ve.
Para unos, el poeta del pueblo es maravilla;
para otros, un inútil parásito holgazán;
y nimbo aquí la gloria, y allá tal vez mancilla,
por todos anda puesto el precipicio a orilla,
y de algo inverosímil reputación le dan.
La mía es un conjunto de absurdos y de antojos
creados y creídos por el favor vulgar:
un aluvión de versos que dan placer y enojos,
un haz de pocas flores entre un millar de abrojos,
que echadas entre el pueblo me han hecho popular
Más ¿ quién soy yo en mi patria? ¡En dónde
[ tengo arraigo?
¿ En dónde me encasilla su escalafón social?
A su social progreso, ¿ que bien, qué misión traigo?
No sé... tan alto subo como afondado caigo.
¿ Quién sabe ya qué puesto me asigna cada cual?
Broté en un cementerio, cual flor de jaramago
parásita en sus tapias y de sus tumbas flor :
cogióme un torbellino, me echó en el viento vago,
me transformó en alondra... y yo aspiré a condor.
¿ Fué aspiración legítima y anhelos justos
fueron?
No sé; mas como el pájaro, con alas me sentí:
volé... y volé..., y volando las alasme crecieron,
y dí la vuelta al mundo..., y he vuelto... y héme
[aquí.
Cantando de Granada las glorias he vivido;
glorifiqué su nombre por dondequier que fuí;
y hoy, cual la golondrina leal que vuelve al nido,
como me fuí cantándola, cantándola volví.
¡Señor, sostén el mundo: Dios bueno y compasivo
que incólume me guardas de ruin decrepitud
sosténme hoy, a Granada pues que me vuelves
[vivo,
para elevarla un himno de inmensa gratitud!
Sus hijos, de mis versos y amor en recompensa,
me dan tan excesivo y excelso galardón,
que tal honor me espanta y el corazón me prensa:
los viejos le tenemos sujeto a la razón
Y está la fe ante todo de mi conciencia hon-
[ rada:
y lo que en ella guardo me importa haceros ver.
Oid: cuando cantaba las glorias de Granada,
enamorado de ella, ¿ qué menos pude hacer?
Mas ni pedíla nunca, ni a mi me debe nada,
ni por mi vuelta ahora, ni por mi amor ayer.
Hoy vuelvo... pero vuelvo llamado y sometido
a tan difícil, arduo, y excepcional papel,
que ante él debo decirles a los que me han traido:
"Me habéis este escenario vosotros prevenido:
"sois, pues, los responsables de lo que yo haga en él.
"Tan grande apoteosis no se hace ningún vivo:
" soberbio quien la acepte, par es de Satanás,
" y el pueblo que le ensalce le humillará agresivo:
" no a mí, que ni la ansiaba ni la acepté jamás.
"Absorto aquí conmigo de lo que hacéis me es-
[panto;
" yo vengo agradecido y a vuestro antojo aquí.
"¿ Me coronais? La excelsa coronación aguanto;
pero tened presente que no aspiré yo a tanto,
"vosotros daréis cuenta de lo que hacéis de mí."
II
Poetas que a Granada venís en honor mio,
amigos exaltados del viejo trovador,
ociosos, destemplados con el calor y el frío
y hostiles a quien se honra por algo superior,
curiosos de alma cándida o espíritu bravío...
no me tengáis envidia ni me guardéis rencor;
porque ni pujos tuve jamás de señorío,
ni ya me queda tiempo de hacer el gran señor.
No aspiro yo a erigirme la Alhambra en Capi-
[tolio,
ni cobro de rey humos por tal coronación,
ni mi dosel de flores cambiar pretendo en solio,
ni que por rey me tome del vulgo el gran montón.
El humo de la gloria no aturde mi cabeza:
si en mí hay virtud alguna, si hay algo grande en
[mí,
es que mi vida pude crëer en mi grandeza
y que la grande sombra que proyecté no vi.
¡No a fe! Porque yo mismo mi sombra ver no
[pude,
de cara al sol marchandoconstante hacia la luz;
y si hoy a esta asamblea mi gratitud acude,
es, Capitolio o Gólgotha, para que aquí me escude
bajo el pendón de España la sombra de la Cruz.
Cristiano caballero, como español sin tacha,
canté la fe y las glorias que en mi nación hallé;
pasé del torbellino del siglo en una racha;
de mucho que di a muchos no guardo ni una hi-
[lacha;
yo no he vendido nunca mi pluma ni mi fé.
Sé poco, mas vi mucho; y en mis tan largos días
he visto mil infamias, mil viles felonías
a muchas glorias falsas sirviendo de blasón:
del viejo la experiencia no cree ya en teorías;
hoy mis creencias viejas son viejas niñerías;
hoy veo tierra, gentes y cosas como son.
A errar predestinado nací sin duda alguna;
tal vez no tuve nunca ni medios para el bien,
ni para el mal alientos: la gloria, la fortuna
miré y cuanto produje con sin igual desdén.
De gloria, placer y oro corrió a mis pies un rio;
de España he sido asombro, su pueblo me adoró;
el mundo pudo un día, y aun hoy tal vez, ser mío,
y osar pudiendo a todo, a todo he dicho "No".
No sé, ni saber quiero, si la ovación merezco;
la sufro agradecido con mucha sumisión;
y aunque me halaga el triunfo, ni de él me enso-
[berbezco,
ni gratitud en frases estériles ofrezco:
mi fe no está en mi lengua, está en mi corazón.
A mí no me alucina tal ovación: me asombra:
si hoy llevo esta corona con la que andar no sé,
mañana ya sin ella me volveré a la sombra
de mi rincón, ya solo, sin vanidad y a pie.
Ill
Mas Dios marcó mis horas: ya mi alma, que está
[alerta,
tras mí la muerte siente: mi tumba está ya abierta:
mis fuerzas aniquila la trémula vejez:
mi inteligencia ofusca su cerrazón incierta:
franqueada ya me tiene la eternidad su puerta,
y estáis mi voz oyendo por la postrera vez.
¡Adios ciudad bendita, por mi laúd cantada;
adios, pueblos que a oírme, de mí venís en pos;
adios, hijos bizarros de la ciudad sagrada;
adiós, hijas alegres de la gentil Granada!...
quien de la nada vino se vuelve ya a la nada;
voy por mis viejos versos a que me juzgue Dios.
NOCHE BUENA
A. L. Y C. CONDE .
¡Noche buena! Dios nace: fiesta en los cielos,
en la tierra hacen gloria niños y abuelos:
todo es vigilia
huelga en ella: es la fiesta de la familia.
Fiesta de la paz, cantares, luz y alegria
de infantil algazara, de poesía,
de fe y cariño,
todos niños se tornan con el Dios Niño.
Fiesta en que agita a todos un pensamiento,
un afán: tener todos un nacimiento:
el simbolismo
más primitivo y cándido del cristianismo:
¡ y el mayor! En tal noche se conmemora
del Redentor del mundo la primer hora:
fiesta cristiana
en que se asoma al cielo la raza humana.
Agape del comienzo de los cristianos,
su fe le solemniza con una cena
de las madres, los niños y los ancianos;
y a boca llena
llamamos esta noche la Noche Buena.
II
Cariñosos amigos Luis y Consuelo,
hoy que a vuestros dos niños falta el abuelo,
yo, que le quise tanto comoél me quiso,
voy de él a traerles nuevas del Paríso:
y es una idea
que ha surgido en mi mente que ya chochea:
idea mía
que explanar sólo puede fe y poesía.
Las almas de los niños vienen envueltas
en neblinas de cándida santa ignorancia
que por la luz del mundo no son disueltas
mientras en la inocencia dura su infancia;
los niños tienen
el sér de ángeles cuando el cielo vienen,
madres y abuelos
miran siempre como ángeles sus pequeñuelos.
III
Esta noche es la noche de los ensueños
primeros de la vida; de los placeres
primeros de los niños, goces risueños:
la fiesta de las madres: santas mujeres
que las madres sujetas a los empeños
y sumisas de madres a los deberes,
de la tierra hacen gloria con sus pequeños;
las madres buenas
ven a Dios en sus casas las Noches Buenas
y a estos festines
del hogar, con Dios bajan blancas legiones
de invisibles arcángeles y querubines
que con sus alas níveas dan pabellones
de reposo a las madres que con canciones
arrollan en sus brazos los chiquitines.
Todo lo creen los niños en esta noche,
y a la vista del aisaje del nacimiento,
mientras de sus muñecos hacen desmoche,
de expansión y alegrías entre el derroche,
fe dan a los prodigios de cualquier cuento.
Son las nociones
primeras de las psíquicas revelaciones,
y ya en la vida
lo que entonces se aprende jamás se olvida.
IV
¿ Comprendéis ya mi ide, Luis y Consuelo?
Ya es mi manía:
decid a vuestros niños, ya sin abuelo,
que est poesía
es su muerto abuelito quien se la envía...
¡De allá, del cielo!...
Tal vez ni ellosme veanni yo les vea
nunca: pero que me amen: ésta es mi idea,
Tal vez esto os parezca sueño de un loco...
de nadie mis chocheces en mal redundan:
a él no le conocieron ni a mí tampoco:
que nos identifiquen, que nos confundan:
que amen vuestros niños: y cuando lleguen
a ser ya grandecitos, cuando pregunte
su historia y de saberla derecho aleguen,
que los datos y señas de los dos junten;
que cuando de él lindezas y bien les digan:
y cuando por él recen al acostarse,
que tambie´n por mi recen cuenta sin darse;
mi poesía
que aprendan cuando crezcan Pepe y maría.
¡Ya veis cuán llena
está de niñerias ni Noche Buena!
V
Gozad ésta vosotros, que pequeñuelos
tenéis: casas con niños son unos cielos:
y traen sin penas
una hora para todas las Noches Buenas.
Fiesta nocturna y mística de los cristianos,
fiesta de universales mutuos cariños,
canta la unión fraterna de los humanos,
y en el Niño que nace, todos hermanos
e hijos de Dios nacemos viejos y niños.
Fiesta infantil que abarca todos los goces
íntimos del espíritu y el hogar santo,
de niños y de viejos une las voces
en pastoril, sencillo y único canto;
canto inocente, fácil, pero sublime,
popular, que en las almas místico encanto
de indecible ternura y amor imprime.
Y esta noche en las cenas de Noche Buena
se unen todos cantando los Villancicos
que el Niño Dios entonan tras la cena,
nivelándose alegres grandes con los chicos:
que tal al vigilia
ante Dios somos todos una familia.
VI
Fiesta de la nobleza, la burguesía,
del clero, del comercio, del artesano,
del soldado..., de todos cuantos poor guía
tienen la cruz y forman pueblo cristiano,
trae algo que difunde paz, alegría,
esperanza, consuelo, luz y alborozo:
y en el alma creyente como impía
cambia esta noche una hora la noche en día,
el duelo en esperanza y el ansia en gozo:
fiesta cristiana
a la que España tintas da de pagana.
VII
Porque en España todo se tergiversa;
nuestro pueblo tendiendo siempre al abuso,
sin ser ni mucho menosraza perversa,
es ignaro y de nada sabe hacer uso;
a poco que resbale, ya se desborda,
y se hace en desbordándose kábila y horda.
Sus institintos cristianos son algo turbios
y cambiar fiestas santas suele en orgía
por las plazas y calles de los suburbios
con instrumentos bárbaros sin armonía,
con músicas sin ritmos y sin compases;
cantes de ideas cínicas y absurdas frases
y estrépitos salvajes de algarabía.
¿ A quiénes toca
su represión? - Cenemos
y punto en boca.
A ISABEL LA CATÓLICA.
POR EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
Vencedora en Granada, hallas mezquino
el mundo antiguo, en la sublime idea
que de tu pueblo tienes, y desea
abrir tu alma a su expansión camino.
Proteges a Colón, y el peregrino
plan se logra por ti, que la europeaciencia extendiendo, en cuanto
el mar rodea
planta la Cruz del Redentor divino.
Así tu gloria América proclama,
y a las naves de Hirán causa desdoro
y al benhechor ejército de Osiris.
Sorata te alzaal éter: Tequendama
le hunde en tu aplauso: Niágara sonoro
como nimbo de luz te ciñe el iris.
Texto: Alfonso Albornoz Pérez. 2ª
de Humanidades. Universitat Jaume I de Castelló. España.