BIOGRAFÍA:

Inmediatamente después de Rosalía, por la importancia, si no por la fama, viene Eduardo Pondal, el "Bardo", el poeta de "la lira de hierro", cuyo ensueño se esfuerza en revivir lo mítico y lo heroico.

Eduardo Pondal y Abente nació, en 1835, en Pontesco, en tierras de Bergantiños, y estudió medicina en Santiago. De estudiante frecuentó el Liceo de San Agustín, donde había tertulias literarias, y se reveló como poeta, con su íntimo amigo, Aurelio Aguirre, en una ocasión que se hizo célebre: el banquete de Conjo, del que hablan todos los historiadores de la literatura gallega. Fué un banquete organizado por los estudiantes liberales, en 1856, en homenaje "al tercer estado", en el que fraternizaron obreros y estudiantes. Los brindis de Aguirre y de Pondal tuvieron un sentido político muy avanzado. El de Pondal:

Ya rompe nuesra aurora y centellea...

es citado siempre con admiración.

Pondal apenas ejerció su carrera. Se retiró pronto a su casa paterna, y allí vivió, con frecuentes viajes a Santiago y La Coruña, en donde concurría a la librería de Carré, llamada la "cova céltica", en la que hacían tertulia Martínez Salazar, Murfuía, Florencio Vaamonde, Martelo Paumán, Lugris y otros. Murguía tuvo una gran influencia sobre Pondal; ambos eran "racistas", y se apoyaban en el pasado céltico de Galicia.

La "saudade" de Pondal, poeta de la libertad, que ansiaba levantar a un pueblo, se orienta hacia un pasado que él imaginaba libre e independiente, y que su impulso lírico quiere reconquistar. La poesía de Pondal se propone renovar la historia. Como del pasado céltico no quedan más que vagos vestigios, y entonces se sabía mucho menos que ahora, Pondal se esfuerza en adivinarlo, guiándose por los poemas de Ossián, por algunas citas de Leabhar Gabala y por las investigaciones de Murguía, y crea un mito fragmentario, distante de la historia, indeterminado, alrededor de dos arquetipos: el Héroe y el Bardo. Pero de una gran belleza, de una fuerza de sugestión extraordinaria.

Pondal es "el Bardo"; pero como desconoce al bardo cortesano de la realidad histórica, aquel gran sedentario concibe al bardo tan sólo como poeta errante:

...pero o que é aos sonoros

e vagabundos bardos,

como a todo o que trague

o seu tempo contado,

non intentés, non intentés detelos,

que son aves de paso.

y en otro lugar:

Que barba non cuidada,

que pálida color...

· · · · · · · · · ·

!Parece un pino leixado do vento,

parece botado do mar de Niñons!

La obra de Pondal es breve. En el Álbum de la Caridad se publicó una poesía que se hizo célebre: A campana d’Anllons, quejas de un prisionero de Orán, que se ha cre´do imitación del Romance del Cautivo, de Góngora. En 1877 salió su primer libro, Rumores de los pinos, bilingüe, y, en 1886, Queixumes dos pinos. A su muerte, en 1917, dejó poesías inéditas y un poema incompleto en octavas reales, Os Eoas, de inesperado simbolismo: los hijos de la Aurora venciendo la oscuridad del Mar Tenebroso, descubren y conquistan la nueva tierra de América. No es fácil formular un juicio de este esbozo.

Queixumes dos pinos sigue siendo su obra fundamental. Pondal no conoce otro héroe "hist´rico" que Breogan, el progenitor, que recibe del Leabhar Gabala, a través de Murguía. Su "ética castrense" - como dice José Luis Varela - los necesita, y el poeta los encuentra personificando el paisaje: Rentar, Morpeguite, Toimil, Folgar Contemunde, se convierten en guerreros y heroínas; Pondel ama la sonoridad evocadora de estos nombres, y toma por célticos los que en realidad son germánicos: Roiriz, Gondomil, Gundariz... Y los pinos bergatiñans son también

...gente de Breogan

en falange de ferro ben tecida

que sápresta a loitar..

La lira de Pondal tiene acentos bravos, de poeta hosco y solitario:

Feros corvos de Xallas

que vagantes andás,

en demanda do lonxe,

sin hoxe nin mañán.

Quén poidera ser voso compañeiro

pol-a gandra longal.

más también de una vaga "saudade" íntima:

!Ou mazarico que cantas non cantes mais, mazarico!

tras do pinal do Marico Cal ferro coitelo cortante e punxente

non sei que me dá se t’ouzo mesmo na alma te sinto.

 

Es innegable que Pondal poesía el "don del verso". Tenía la intuición profunda del poder evocador de la palabra, del "nimbo" espiritual que la envuelve. Así consigue efectos de verdadera emoción con simples enumeraciones de nombres de pueblos,de valles, de montes, de pinares, de gándaras esquivas. Así su vaga mitología, apenas indicada, opera sobre nuestra sensibilidad con una fuerza extraordinaria y no se olvida nunca. Pondal era un gran poeta, uno de los más eficaces que conocemos.

Sobre Pondal se ha escrito mucho en el que podemos llamar "segundo renacimiento gallego" desde 1918. Lo más importante Ramón Otero Pedrayo, Romantismo, saudade, sentimiento da raza e da terra en Pastor Díaz, Rosalía de Castro e Pondal, E.U.C. Santiago MCML y Cartas a Murguía, cuadernos de Estudios Gallegos, XXV,1953, y Un capítulo del ossianismo español: Eduardo Pondal, en estudios dedicados a Menéndez Pidal, Ricardo Caballo Calero, Sete Poetas.


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