Polígrafo español, nacido en Santander (1856-1912). Hizo
el bachillerato en su ciudad natal y prosigió los estudios de Filosofía
y Letras en Barcelona, donde fue discípulo de Francisco Javier Lloréns,
en el sentido filosófico. Se trasladó a Madrid, donde se
dedicó a rebuscar bibliotecas en acopio de datos, mientras estudiaba,
pero se licenció en Valladolid. Gumersindo Laverde, se convirtió
en su maestro y amigo, rebusteció sus primeras inclinaciones filosóficas
y le inició en el amor por la filosofía española.
En 1875 se doctoró en la Universidad de Madrid, de la que llegó
a ser catedrático de Literatura tres años despues, cargo
que desempeñó hasta 1898, en que fue nombrado director de
la Biblioteca Nacional. Fue una figura genial; su talento claro y luminoso,
su prodigiosa memoria, su capacidad de trabajo, y su acendrado amor por
España, produjeron una obra ingente, que llena la historiografía
literaria de este país a fines del s. XIX y comienzos del actual.
Al mismo tiempo, influyó en la formación de excelentes discípulos,
como Bonilla y San Martín y Menéndez Pidal. Sus escritos
pueden clasificarse y anunciarse, por su contenido: de historia y crítica
literaria: Antología de poetas líricos castellanos, Antologías
de poetas hispanoamericanos, Origenes de la novela, Estudios de crítica
literaría, Calderón y su teatro, Lope de Vega y su tiempo
e Historía de la poesía castellana en la Edad Media. De historia
y crítica filosófica: Historia de los heterodoxos españoles,
Ensayos de crítica filosófica e Historia de las ideas estéticas.
De erudición clásica: Horacio en España. De poesía:
Epístola a Horacio. Su obra capital es la Historía de las
ideas estéticas de España, de tan amplios límites,
y donde se extiende por las literaturas extranjeras, buscando orígenes
e influencias, de manera que viene a constituir una historía filosófica
y literaria de toda Europa. Aparece Menéndez y Pelayo como un historiador
crítico de la literatura y de la filosofía españolas,
de formación humanística y espíritu de poeta y de
artista.
ROMA
¡Y nada respetó la edad avara... 11 A
Ni regio pueblo ni sagradas leyes! 11 B
En paz yacieron extranjeras greyes 11 B
Do la voz del tributo resonara. 11 A
No hay del triunfador por gloria rara 11 A
Siguen al carro domeñados reyes, 11 B
Ni de Clitumno los hermosos bueyes 11 B
En la pompa triunfal marchan al ara. 11 A
Como nubes, cual sombras, como naves 11 C
Pasaron ley, ejércitos, grandeza... 11 D
Sólo una cruz se alzó sobre tal ruina. 11 E
Dime tú, oh Cruz que sus destinos sabes: 11 C
¿Será de Roma la futura alteza 11 D
Humana gloria o majestad divina? 11E
El tema sería que el poeta describe el triunfo sobre Roma y se
pregunta si su nueva alteza será humana gloria o majestad divina.
Motivo: hace alusión a la mitologia, aparece Clitumno, (Dios
que se adoraba en la Umbría). La cruz como símbolo de cierta
esperanza (sólo una cruz se alzó sobre tal ruina).
En cuanto a la métrica, la estructura se divide en dos cuartetos
y dos tercetos.
Son todo versos endecasílabos cuya rima es consonante (arte
mayor) en todo el poema y abrazada en los dos cuartetos. (ABBA...). Es
un soneto.