El teatro representa un salón del palacio del embajador de Génova; en el foro, una galería estrecha que conduce a la calle; a los lados, dos puertas, que dan a las demás habitaciones de la casa. Es de noche.
 ESCENA PRIMERA
 EMBAJADOR, SECRETARIO, escribiendo en un bufete
 EMBAJADOR(Levantándose).-¡Cuánto tarda la hora!...(Después de un breve intervalo suena un reloj a lo lejos y da la una.) Ya da. (Preséntase, saliendo por una de las puertas laterales, un hombre enmascarado.) Colócate a la entrada de esa galería; y si alguno penetrase hasta aquí, sin dar el nombre y sin mostrar la contraseña..., déjale muerto a tus pies.
 (El máscara se sitúa en su puesto)
 EMBAJADOR ( Al secretario).-Aun podemos aprovechar unos instantes, mientras se reúnen los nobles venecianos; tal vez haya tiempo de concluir este despacho para Génova.
 SECRETARIO.-Ved, señor, que es posible que al entrar oigan lo que dictáis...
 EMBAJADOR ( Con frialdad).-Bien está.
 ( El embajador se dispone a dictar, paseándose por la escena; empiezan a llegar sucesivamente varios conjurados, todos con máscara; y al entrar dicen una palabra al oído a la persona colocada en la galería, y le muestran una medalla; después se van distribuyendo por la sala)
 SECRETARIO.-Así concluía el último período: ( Lee) “Ellos mismos, de propia autoridad, han cerrado la entrada del Gran Consejo  a los demás nobles; y, prohibiendo las elecciones futuras, han vinculado exclusivamente en sus familias el privilegio de tiranizar a su patria”.
 EMBAJADOR (Dictando).-”Usurpación tan escandalosa ha encendido en los ánimos una indignación general; no sólo varios nobles, despojados injustamente del derecho de ser elegidos, sino aun algunos de los más ilustres, que por casualidad se hallaban a la sazón en el Gran Consejo, han resuelto echar por tierra la obra de iniquidad y restablecer cuanto antes las antiguas leyes.”
 SECRETARIO (Repite).-”Las antiguas leyes.”
 EMBAJADOR.- “Todo se halla dispuesto para esta reparación solemne: reunidos medios, prontos los ejecutores, próximo ya el día... Y como enviado de una República amiga, que acaba de dar el ejemplo de poner coto a la ambición de algunos nobles, he creído deber contribuir al logro de una empresa, justa en su principio, de éxito seguro, y de consecuencias ventajosas a entrambas naciones.”
 ESCENA II
 EMBAJADOR, SECRETARIO, MARCOS QUERINI, JACOBO QUERINI, THIÉPOLO, BADOER, MAFEI, DAURO,  otros TRES CONJURADOS.
 EMBAJADOR (Echando una mirada a la sala).-Ya me parece que han llegado todos... ( Al secretario. ) Copiad ahora en cifra lo que contiene este escrito, en tanto que celebramos nuestra junta.
 ( El embajador se dirige hacia los conjurados, y va dando la mano a cada uno de ellos sucesivamente)
 SECRETARIO ( Leyendo para sí el papel  ).-”Apuntad los nombres de todos los concurrentes; y sin hacer ni el más leve ademán de atender a lo que aquí pase, escribid la substancia de los razonamientos, y apuntad fielmente cuanto notéis.”
 EMBAJADOR.-¿Todos amigos?
 CONJURADOS.-Todos.
 (Quítanse las máscaras, se saludan cortésmente y toman asiento )
 EMBAJADOR.-¿Falta alguno?
 MAFEI.-Sólo echo de menos a Rugiero.
 EMBAJADOR.-A  pesar de sus pocos años, no creo que le hayan detenido las diversiones del Carnaval; ama mucho a su patria adoptiva, y no piensa sino en salvarla.
 THIÉPOLO.-Sólo tendría alguna disculpa su tardanza, si fuese cierto, como dicen, que está perdido de amores, y, lo que es peor, sin esperanza de lograr su dicha... Debemos ser indulgentes con los desgraciados.
 DAURO.- Mi amigo no ha menester compasión ni indulgencia: cuando se trata de cumplir con su deber, nadie en el mundo le lleva ventaja.
 MARCOS QUERINI.-¿Y quién pudiera dudarlo?... Cabalmente sus buenas prendas le han granjeado el afecto de todos, y lejos de mirársele en Venecia como extranjero, sin más recomendación que su espada, se le considera con razón como uno de sus mejores hijos. Si hoy tarda, por primera vez, debe de motivarlo alguna causa poderosa...
 DAURO.-Quizá sea ese que llega...
 EMBAJADOR.- No hay duda.
 ESCENA III
 DICHOS.-RUGIERO
 ( Presenta éste su contraseña al máscara, el cual se retira al mandárselo el embajador, dejando cerrada la puerta.)
 RUGIERO ( Se descubre  y saluda a los demás).-no ha sido culpa mía el haber tardado estos pocos momentos; una casualidad, tal vez de leve importancia, me ha hecho suspender de propósito entrar en el palacio... Toda la noche había notado que me seguía un máscara vestido de negro... En vano atravesaba yo los puentes, cruzaba el bullicio en la plaza, mudaba mil veces de rumbo...; siempre le veía cerca de mí, cual si fuese mi sombra. A veces sospeché, hallándole en todas partes, que quizá fuesen varios de traje parecido; y hasta llegué a dudar si sería mi propia imaginación la que así los multiplicaba ante mis ojos... Al cabo  me vi libre un instante, y lo he aprovechado.
 MAFEI.-En esta época del año, nada tiene de singular esa aventura: tal vez os hayan confundido con otro; y aun la mera curiosidad bastaría para que alguno haya formado empeño de conoceros.
 DAURO.-Ni la más leve circunstancia debe desatenderse en crisis de tanto momento... ¿Quién sabe si acecharán los pasos de Rugiero por algún recelo o sospecha?... Todos conocemos a fondo las malas artes de ese Tribunal, digno apoyo de la tiranía: mina la tierra que pisamos, oye el eco de las paredes, sorprende hasta los secretos que se escapan en sueños...
 THIÉPOLO.-Poco le han de valer ya su astucia misteriosa, sus infames espías, sus mil bocas de bronce, abiertas siempre a la delación y a la calumnia... Si se muestra ahora aún más activo y tremendo, desde que está a su frente el cruel Morosini, antes lo tengo por buen anuncio que por malo; no es síntoma de robustez, sino la agonía de un moribundo.
 BADOER.- ¿Y por qué tardamos en señalar su última hora?... En las grandes empresas el mayor peligro está en la dilación...
 JACOBO QUERINI.-Y tal vez en precipitarlas. No es mi ánimo, nobles señores, contrarrestar vuestra resolución generosa; y después de haber agotado en vano todos los medios de persuasión y de templanza, conozco a pesar mío que es necesario, so pena de mayores males, oponerse resueltamente a tamaño atentado. Mas ya que la ceguedad de unos pocos nos obligue  a tan duro extremo, ¿no debemos prever todas las consecuencias, y evitar los estragos de una revolución?...No basta tener en favor nuestro la razón y las leyes; siempre es aventurado encomendar  su triunfo al incierto trance de las armas; y es mala lección para los pueblos enseñarles a reclamar justicia, desplegando la fuerza...
 THIÉPOLO ( Interrumpiéndole ).-¿Y qué otro recurso nos queda para arrancar a unos detentores infames el depósito que han usurpado?...¡Vosotros lo sabéis: las quejas se gradúan de delito, las reclamaciones de crimen y el patíbulo ahoga la voz de los que osan invocar las leyes!-En ese mismo palacio, cuyas puertas se cerraron ante mi padre, alzado por aclamación pública a la suprema dignidad, en ese mismo palacio, en que un Dux orgulloso, nombrado por sus cómplices, trama noche y día la servidumbre de nuestra patria, no ha faltado ya quien reclame  en favor nuestros derechos; ¿y cuál ha sido la respuesta? No necesito recordárosla;¡aun no está enjuta la sangre de las víctimas!-¡Sin proceso no tela de juicio, sin acusación ni defensa, en la oscuridad de la noche, a la sombra  de impenetrables muros, cayeron los leales a manos de los pérfidos; y por colmo de horror y escándalo, se apellidó luego justicia la venganza de asesinos!.
 MARCOS QUERINI.-Calma,Boemundo, calma ese aliento generoso, tan necesario en la pelea como arriesgado en el consejo; cuando se trata de asunto de tamaña importancia, más vale seguir la luz de la prudencia que los ímpetus del corazón.-Nuestros sentimientos son los mismos, uno nuestro deseo; y aunque ves estas canas sobre mi frente, tan resuelto estoy como el que más a derramar mi sangre, por no dejar a mi patria en tan indigna esclavitud. Mas antes de aventurarlo todo, conviene no olvidar el poder y la astucia de nuestros contrarios, y asegurar el buen éxito de la empresa por cuantos medios estén al alcance de la prudencia humana...


Texto: Enrique Belda, Universitat Jaume I.
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