Poeta español. Publicó, entre sus numerosas composiciones,
Las ermitas, Nochebuena, La monja, El invierno y El campo.
EL SIGLO XIX
¡Aún suena!... ¡Todavía 7 a
Tras la espalda recóndita del monte 11 B
Lo escucha mi soberbia fantasía!... 11 A
¡Abierto el horizonte 7 b
Dibuja entre sus bóvedas doradas 11 C
Mil nubes de vapor, que en el espacio 11 D
Por el hervor del monstruo desplegadas, 11 C
Vuelan del sol al inmortal palacio!... 11 D
¿No lo escuhaís?... con bárbaro ruido 11 E
Allá va el tren que silba y serpentea 11 -
Ligero como el rayo desprendido. 11 E
Por las oscuras cóncavas montañas 11 F
Y por los llanos rápido se agita; 11 G
Del túnel en las lóbregas entrañas 11 F
Con hirviente fragor se precipita. 11 G
No hay peñascos que turben su camino 11 H
Ni huracán que le estorbe en su carrera; 11 I
¡Él sigue, cual gigante torbellino 11 H
que corre desatado por la esfera! 11 I
Mueve los pueblos; con su voz enciende 11 J
Del trabajo el raudal nunca infecundo; 11 K
¡Por todas partes su poder se extiende 11 J
Y en sola una ciudad convierte al mundo! 11 K
¿No escucháis el concierto 7
Que forman sus torrentes de vapores, 11
Libres poblando el horizonte abierto? 11
¿No escuháis esa máquina sonora 11
Que es de la fuerza impenetrable escudo?... 11
¡Es la soberbia audaz locomotora! 11
¡Es del siglo la voz!... ¡Yo la saludo! 11
De cabaña en cabaña, 7
De región en región, de llano en llano, 11
De montaña en montaña, 7
De uno al otro magnífico Oceano, 11
Se descubre un camino 7
De férreos lazos, que de trecho en trecho 11
En los aires descansa 7
¡Sobre los hombros del nogal y el pino! 11
La palaba vestida 7
Con la rápida luz del pensamiento, 11
Allí hierve escondida 7
¡Atrás dejando en su carrera al viento!... 11
¡Oh siglo del telégrafo! ¡Levanta 11
Tu frente hermosa! de tus genios dame 11
La ardiente inspiración, y en torno brame 11
Del arpa del poeta 7
El huracán tremendo y furibundo; 11
¡Huracán que sus notas arrancando 11
La vaya en su carrera publicando 11
Por los extensos ámbitos del mundo! 11
¡Sí; que en el regio alcázar diamantino 11
Donde se enciende el sol, donde la aurora 11
Deshace en perlas el raudal divino 11
Que por éter en los campos llora, 11
Rompan quizás en himnos inmortales 11
Genios ocultos que la tierra admira, 11
Acompañando de mi ardiente lira 11
Los ecos con sus ecos celestiales!... 11
La blanca luz, que en manantial de oro 11
Rica se esparce al asomar el día, 11
Es para el arte virginal tesoro, 11
¡Y el cielo para el arte nos la envía! 11
Vedla nacer; sus rayos fugitivos 11
Tiemblan en los azules horizontes; 11
Rayos que al verse en el cristal cautivos 11
La imagen copian en colores vivos, 11
¡La flor, el mar, los prados y los montes! 11
¡Oh misterio sublime! 7
¡Oh numen del fotófrafo, que imprime 11
De la verdad la imagen en la sombra 11
Sin que el pincel con su matiz la anime! 11
¡Detén un rayo de tu luz hirviente, 11
Fija en los aires tu soberbia plancha 11
Y del siglo en la faz resplandeciente 11
Los horizontes del progresa esancha! 11
¡Genio del mar, Colón, sombra escondida, 11
Que vagas de los sauces y las tumbas 11
Por la mansión dormida; 7
Despierta, ven; confuso y aturdido 11
Te invoca rebramando el Oceano 11
Hoy que se ve por el vapor vencido! 11
¡Ven, y contempla entre las densas brumas, 11
Libres cruzando el piélago profundo, 11
Los vapores que vuelan hacia el mundo 11
Que supiste arrancar a las espumas. 11
Despierta, ven, tus sueños abandona, 11
Y al ver esclavo al mar, raudo y rugiente, 11
Del siglo del vapor cubra la frente 11
De tus coronas la mejor corona!... 11
El globo hinchado que sereno sube 11
Perdiéndose en los aires atrevido, 11
Cual se pierden el águila y la nube; 11
Las bellas rosas de encendida gana 11
Conservando el perfume moribundo 11
Del Japón en la rica porcelana; 11
La ciencia, abriendo el suspirado mundo 11
De las bellezas y del arte ameno, 11
¡El aire vago de palabras lleno! 11
¡Los torrentes ocultos 7
Del gas que corre y que en la noche umbría 11
Sustituye la luz del muerto día! 11
¡El eterno ruido 7
De la prensa inmortal, voz de los mundos! 11
¡Todo, en fin, cual fantástica quimera, 11
Con soberbia hermosura se levanta, 11
Y crece todo y todo se agiganta 11
Del siglo en la fantásatica carrera! 11
Siglo ¡tú que a raudales 7
Viertes calor, y pompa, y armonía 11
Del fugitivo tiempo en los umbrales! 11
Mira del arte las logradas flores 11
Envolverse en el cielo de la idea 11
Entre blancas guirnaldas de vapores; 11
Oye al viento que llora 7
Repitiendo en el mundo los cantares 11
De la hisviente y fugaz locomotora; 11
Escucha el son del piélago bravío, 11
Y veras la palabra detenida 11
Del negro cable en el cañón sombrío; 11
Mira el pino, fantasma de la sierra, 11
Bordando los abiertos horizontes, 11
Cortando las distancias de la tierra 11
Con las redes de alambre, donde encierra 11
La palabra que vuela por los montes. 11
¡¡Contempla tu magnífica grandeza, 11
Alza tu frente, de laurel ceñida, 11
Y verás que has nacido cuando empieza 11
Sobre la tierra a palpitar la vida!! 11
El tema sería que el poema describe la admiración que
siente el autor hacia los avances que ha habido durante su existencia.
El motivo más importante es que el autor afirma que el s. XIX
es el siglo de la locomotora, del vapor, del telégrafo, etc. Es
decir, el siglo de la industrialización.
Refiriéndonos a la métrica podemos afirmar que nos encontramos
ante una silva, es decir, una combinación ilimitada de versos heptasílabos
(arte menor) y endecasílabos (arte mayor). La rima es consonante
y encadenada (aBAb...).