ACTO PRIMERO
En el Real Alcázar de Toledo, salón magníficamente
adornado.
ESCENA I
Salen Pedro López, turbado, y Sosa, de camino
LÓPEZ
¿Qué acaso inesperado te conduce
a la imperial Toledo? Dilo luego;
tu dilación aumenta mis temores
tu turbación excita mis recelos.
(Pendiente el corazón de tus palabras,
palpita con afán dentro del pecho.
Habla..., di...¿Qué sucede? ?A qué has venido?
Presagio de algún mal es tu silencio.
SOSA
Señor.. Sabed..., ¡ay, pena!, que mi amo...
Quedaba cuando yo... Seguir no puedo
LOPEZ
El alma me estremecen tus confusas
Voces interrumpidas. ¿Qué funesto
Horrendo vaticinio me predices?
¡Di, en fin, qué ha sucedido! Yo estoy muerto.
SOSA
Como Don Juan Padilla, vuestro hijo,
Tomó a Torrelabón, hizo el saqueo
Y ganó mucha parte de Castilla
le dio nueva osadía el vencimiento;
pero el conde de Haro con su tropa
instruida en el bélico manejo
atacó a los soldados de la Liga,
del arte militar muy poco expertos,
y como todos eran habitantes
de Ávila, de Segovia y otros pueblos,
cerca de Villamar lo abandonaron;
Haro y sus capitanes los siguieron,
Y estando las campiñas muy llovidas
Con su caballeria destruyeron
Las escuadras secuaces de la Liga.
Entonces vuestro hijo quedó preso
Con otros dos caudillos de su tropa
Y a otro día los tres... ¡Oh, santo Cielo!
La congoja que el alma me comprime
Interrumpe mi voz, corta el aliento.
Yo no puedo explicaros lo restante,
Mas lo podréis saber por este pliego
Que escribió de su puño vuestro hijo
Y me encargó entregase con secreto
A su mujer, con otro que he dejado
Ahora al gobernador.
LOPEZ
Dámelo luego.
SOSA
Tomad,pero advertid...
LOPEZ
¡Qué triste anuncio
me predice esta carta! Yo... ya tiemblo
aun antes de leerla. Ah, ¡cuál palpita
mi pobre corazón, divinos Cielos!
Lee la carta:
Trocóse la suerte; frustráronse todos nuestros designios.
Estoy en poder de Nuestros enemigos. El verdugo tiene el brazo levantado
para descargar el Último golpe sobre mi cuello. Mostrad vuestro
heroico valor en conservar Vuestra vida para ser el amparo de mi hijo inocente,
¡pobre hijo mío! Vuestro infeliz esposo, Juan.
Representa.
¡Ay, hijo de mi vida! ¡Ay, hijo amado! (Llora.)
¿Por qué naciste en hado tan adverso?
¿Tú muerto, y yo con vida? ¿Y es posible
que a dolor tan vehemente no fallezco?
Hijo del alma mía, tú expiraste
En un cadalso infame y como reo,
¡y yo te sobrevivo! ¡Y no he podido
abrazarte, y morir contigo a un tiempo!
SOSA
Refrenad el dolor en las desgracias
Se conoce el valor y el sufrimiento.
LOPEZ
Déjame llorar, Sosa, porque el alma
Algún descanso tenga en tanto duelo.
Déjame que me queje de mi suerte,
Cuando no puedo hallar otro remedio.
¡Hijo infeliz e incauto, seducido
por un traidor, inicuo caballero!
¡Oh, Fernando de Ávalos, tu hiciste que siguiese tus huellas
y consejos,
despreciando de tu padre los avisos
con que quiso apartarlo de tus yerros.
Mira el fruto feral, mira la afrenta
Que lleva una traición por compañeros.
¡Oh, joven desgraciado, hijo querido!
¿Qué consuelo hallará tu padre viejo?
Tu sombra ensangrentada en todas partes
Verán mis ojos de pesares llenos.
Tu cadalso, mi afrenta y tus delitos
¿cómo podré apartar del pensamiento?.
¡Ay; hijo, qué memoria tan amarga,
qué recuerdo tan triste y tan horrendo
será siempre el pensar que pereciste
caudillo de un inicuo, aleve pueblo!
SOSA
Vuestra hijo, señor, hacia aquí viene;
Procurad ocultar vuestro tormento.
LÖPEZ
Ah, que al verla se aumentan mis pesares,
pues es de tantos males el fomento.
(Oculta la carta en el bolsillo).