RAMÓN DE LA CRUZ
La república de las mujeres
Sainete fin de fiesta para la tragedia Hamleto.
(El teatro representa una isla, que se figura a principio con selva corta, un cubo de muralla a la izquierda, una puerta abierta, y en ella algunos pertrechos de obra interior. Música a un lado, y a otro tiros de salva y voces de desembarco. Con el cuatro de hombres saldrán de esclavos VICENTE, RAMOS y SORIANO, trayendo a cuestas una gran viga; TADEO y CORONADO con cubos, AMBROSIO y BALTASAR espuertas de arena; y con su música se entraran la puerta de la muralla, delante de la cual se estarán paseando armadas con arcos y flechas, la BORJA y la RABOSO.)
(Coro de mujeres dentro).
CORO
¡ Al arma, al arma, al arma
contra los hombres guerra!
¡ Viva de las mujeres
la libertad eterna!
¡ Vivan las damas,
triunfen y venzan;
sufran los hombres, penen y sientan!
( Coro triste de esclavos que salen cargados).
RAMOS Y SORIANO ( A dúo)
¡ Oh, sexo vengativo;
oh, femenil soberbia!
TODOS
¡ Ay del triste que sufre tus cadenas!
TADEO
(Solo.)
Fortuna enemiga,
¿ por qué, di, tu rueda
veloz en los bienes
tan pesada en los males da la vuelta?
(A dúo.)
¡ Oh, sexo vengativo;
oh, femenil soberbia!
TODOS
¡ Ay del triste que sufre sus cadenas!
(Dentro.)
CORO
¡ Vivan las damas,
triunfen y venzan;
sufran los hombres,
penen y sientan!
(Tiros.)
(En entrando los esclavos entran detrás los centinelas, y cierran.)
¡ Echad anclas; a la orilla,
a tierra todos, a tierra!
( Sale CHINICA, con su capa al hombro, como huyendo
y atemorizado.)
CHINICA
¡ Pobre de mí: adiós, Chinica!
¡ Llegó tu hora postrera!
¿ Qué paraje será este
donde del mar la violencia
nos arrojó y sin saber
si de paz o si de guerra
apresaron nuestras naves,
apenas pudieron verlas
desde el puerto, cuando el vaso,
plaza de armas de madera;
unas veces pez que nada,
y otras pájaro que vuela,
subiendo y bajando montes
de agitadas ondas crespas,
ya pisaba los abismos,
ya besaba a las estrellas?
Solo y prófugo discurro
una senda otra senda
y según el corazón
me avisa, no es buena tierra,
pues un día he caminado
sin encontrar una cepa.
GRANADINA
(Dentro.)
¿Quién vive?
CHINICA
Gente de paz.
(Salen las señoras GRANADINA Y POLONIA, la primera
con fusil y la segunda con un pífano colgado al pecho.)
POLONIA
No será sino de guerra,
si es hombre.
CHINICA.
Si en eso pende,
seré lo que ustedes quieran.
GRANADINA.
¿Qué destino te ha traído,
infeliz, a tu perpetua
esclavitud o a tu muerte?
CHINICA.
¿Pues acaso estamos cerca
de Argel?
GRANADINA.
Ya pudieras dar
un brazo porque eso no fuera.
CHINICA.
¿Pues donde estoy?
POLONIA.
En la isla
de las mujeres exentas,
república libre donde
ellas sólo penden de ellas;
donde el hombre masculino
se aborrece y se detesta;
y donde se huye del hombre
siempre.
CHINICA.
¿Pues con quién comercian?
GRANADINA.
No hay comercio en esta isla,
que porque en nada dependa
nuestra vida de ellos, sabe
surtir su naturaleza
del sustento y de las armas
nuestro valor en las presas.
CHINICA.
¿Conque en esta isla ninguno
de nosotros sea el que sea
tiene partido entre ustedes?
LAS DOS
Ninguno.
CHINICA
¿Pues quién la puebla?
POLONIA.
Para los nobles encargos
del gobierno y la defensa
nosotras; los cutivos,
para las cosas plebeyas
y serviles.
CHINICA.
Según eso,
hemos llegado a la tierra
de las Amazonas...
Texto: Rosa Meseguer, de la Universitat Jaume I.
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