BIOGRAFÍA:

Salvador Bermúdez de Castro (1817- 1883) es otro de los poetas m´ás representativos, aunque su obra no sea muy extensa ni llegue a la altura de otros líricos. El "melancólico poeta", como Valera lo califica , vivió holgadamente y siguió los rumbos de la diplomacia y la política. Su obra literaria queda reducida a los años de juventud, una juventud exaltada y romántica. En 1840 publicó sus Ensayos poéticos, con título tan modesto como la aclaración que da en el prólogo: "Ni son un libro ni pueden ofrecerse como tal". El árabe, El harén, A la noche, La libertad, La muerte, Sepulcros y misterios son títulos que describen toda su temática. Con frecuencia, un sentimiento de hastío cruza por sus estrofas:

El amor encantó mi existencia; Todo huyó y entre nubes advierto

en la copa de flores bebí, solitaria mi vida pasar

y la vida anhelé en mi demencia cual arena del triste desierto,

porque un cielo miraba ante mí. cual la azul superficie del mar.

Un tipo de octava en agudos usada por él preferentemente llegó a recibir la denominación de "bermudina", como ya hemos tenido ocasión de recordar. En reciente estudio sobre este olvidado poeta concluye Josefina García Aráez que es " uno de los poetas más arrastrados por el torbellino romántico, tanto en las formas como en los temas y pensamientos", y advierte lejanos inspiradores a Ossian, Byron y Víctor Hugo, mientras, más próxima, proyecta su eco sobre él la voz de Espronceda.

Otro tanto podría decirse de su hermano José, al que apenas se cita hoy y que desde las páginas del "Artista" ejerció magisterio crítico, cuya obra en prosa o en verso no se ha recogido en libro y apenases conocida más que por las muestras que Ochoa recogió en sus Apuntes para una biblioteca: la novelita Los dos artistas, cuyos protagonistas son Velázquez y Cervantes, el relato subjetivista y fantástico Alucinación y los poemas El día de los difuntos, Una estrella misteriosa y El peregrino.

Elprimero de éstos gozó de enorme popularidad en su tiempo. Fácil es de comprenderlo sólo con la lectura de los primeros versos:

Noviembre empezaba, la tarde era fría, Las hojas marchitas que arranca la brisa

las nubes se alzaban cual negro vapor, ruedan entre polvo con triste gemir,

por entre los pinos el viento gemía y mágicas danzas, fantástica risa,

al lejos silbando con grito del horror. imitan sus vueltas, su duro crujir...

El paseo del poeta por el cementerio le conduce a la meditación:

!Si fuese cierto que en la tumba fría

convulsivos los muertos se agitasen

y en continuos esfuerzos noche y día

noches y días de furor pasasen!...

El padre Blanco, a quien desagradaba esta "danza de los muertos", como él dice, no recoge cuanto de representativotiene este lírico, que conduce su meditación acerca de la vida de ultratumba a pensar en el regreso del muerto al escenario en que vivió, como un precedente de uno de los mayores éxitos dramáticos de Thorton Wilder:

!Si pudiera, cuando todos

duermen con sueño profundo,

volver solitario al mundo donde la vida gozó!

!Apoyar los secos codos

en la mesa carcomida

del cuaro donde su vida

por tanto tiempo pasó!

!Abrir el libro empolvado

que tanto le entretenía

el cajón donde tenía

mil objetos que mirar...!

Pero ni siquiera le ofrece este consuelo. El poema adquiere acentos que sólo hemos oído antes en Poe: Nada de eso le es posible. Ese sueño no tiene ninguna posibilidad:

Sólo del gusano suena

el tardo duro roer;

de un insecto el ronco vuelo

en la hueca tumba helada,

o de la lluvia pesada

el compasado caer.

La desesperanza infinita del Cuervo, del atormentado poeta de américa, está latente en este poema, totalmente olvidado hoy, pero que gozó de una popularidad paralela a la de los poemas de Espronceda. Quizá su exageración romántica o el no haberse publicado en libre sean igualmente responsables de tal olvido.


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