Célebre poeta, escritor público y estadista español,
nacido en Barcelona. Dedicado a la carrera mercantil, se dio a conocer
desde muy joven con algunas composiciones de mérito. En 1820 se
puso al frente del diario Constitucional. Publicó luego una revista
titulada el Europeo, posteriormente se encargó de la dirección
de una casa de banca. Sin abandonar, no obstante el cultivo de la poesía.
Emprendió en Madrid en 1839 la publicación del Corresponsal
y combatió en 1844 el proyecto de reforma de la constitución
de 1837. Concibió y arregló el plan de publicación
de la Biblioteca de autores españoles y fue redactor de La Nación,
ademas de desempeñar los empleos de director del Tesoro, director
de casa de moneda y minas...
Además de las citadas publicaciones, se le deben muchas obras,
especialmente poesías, algunas de las cuales han sido traducidas
a idiomas extranjeros, tales como el poema sobre la Existencia de Dios,
publicada en Italia.
LA PÀTRIA
Adéu-siau, turons, per sempre adéu-siau,
oh serres desiguals, que allí, en la pátria mia,
dels núvols e del cel de lluny vos distingia,
per lo repós etern, per lo coor més blau.
Adéu tu, vell Montseny, que des ton alt palau,
com guarda vigilant cobert de boira a neu,
quaites per un forat la tomba del Jueu,
e al mig del mar immens la mallorquina nau.
Jo ton superbe front coneixia llavors,
com coneixer poqués lo front de mos parents,
coneixia també to so de los torrents,
com la veu de ma mare o de mon fill los plors.
Mes, arrencat després per fats persegudors;
ja no conec ni sent com en millors vegades;
així d´arbre migrat a terres apartades,
son gust perden los fruits e son perfun les flors.
Qué val que m´haja tret una enganyosa sort
a veure de més prop les torres de Castella,
si el cant del trobador no sent la mia orella,
ni desperta en mon pit un generós record?
En va a mon dolc país en ales jo em transport,
e veig del Llobregat la platja serpentina,
que fora de cantar en llengua llemosina,
no em queda més plaer , no tinc altre conhort.
Plau-me encara parlar la llengua d´aquells savis,
que ompliren l´univers de llurs costums elleis,
la llengua d´aquells forts que acataren los reis,
defenqueren llurs drets, venjaren llurs agravis.
Muira, muira l´ingrat que, en sonar en sos llavis
per estranya regió l´accent nadiu, no plora,
que en pensar en sos llars, no es consum ni sényora,
ni cull del mur sagrat la lira dels seus avis!
En llemosí soná lo meu primer vagit,
quan del mugró matern la dolca llet bevia;
en llemosí al Senyor pregava cada dia,
e cántics llemosins somiavaca cada nit.
Si quan me trobo sol, parl amb mon esperit,
en llemosí li parl, que llengua altra no sent,
e ma boca llavors no sap mentir ni ment,
puix surten mes raons del centre de mon pit.
Ix, doncs, per a expressar l´afecte més sagrat
que puga d´home en cor gravar la má del cel,
oh llengua a mos sentis més dolca que la miel,
que em tornes les virtusts de ma innocenta edat.
Ix, e crida pel món que mai mon cor ingrat
cessara de cantar de mon patró la gloria
e passe per ta veu son nom e sa memoria
als propis, las estranys, a la posteritat.
LA PATRIA
(Traducción)
Adiós, alcores, para siempre más adiós,
oh sierras desiguales que allí, en mi patria,
de las nubes y del cielo desde lejos os distinguía,
por el reposo eterno, por el color más azul.
Adiós a ti, viejo Montseny que desde tu alto palacio,
como centinela alerta cubierto de niebla y de nieve,
vigilas por un hueco la tumba del Judío,
y en medio del inmenso mar la mallorquina nave.
Tu soberbia frente conocía yo entonces,
cual pudiese conocer la de mis padres;
también conocía el rumor de tus torrentes,
cual la voz de mi madre o el llanto de mis hijos.
Más, arrancado luego por hados perseguidores
no conozco ya, ni oigo, como en ocasiones mejores;
así del árbol transplantado a tierras lejanas,
su sabor pierden los frutos y las flores su aroma.
¿De qué sirve que me llevase una engañadora suerte
de ver desde más cerca las torres de Castilla,
si el canto de trovador no llega a mis oídos,
ni despierta en mi pecho un generoso recuerdo?
En vano a mi dulce país alado me transporto,
y veo la serpenteante playa del Llobregat,
que aparte de cantar en lengua lemosina
no me queda otro placer, no tengo otro consuelo.
Aún me place hablar la lengua de aquellos sabios
que el mundo llenaron con sus costumbres y leyes,
la lengua de aquellos esforzados que acataron a los reyes,
defendieron sus derechos, vengaron sus agravios.
¡Muera, muera el ingrato que , al sonar en los labios
por región extraña el acento nativo, no llora,
que al pensar en sus lares, no se consume ni añora,
ni el muro sangrado coge la lira de sus abuelos!
En lemosín sonó mi primer vagido
cuando del pezón materno la dulce leche bebía;
en lemosín el señor oraba cada día
y cantos lemosines soñaba cada noche.
Si cuando me hallo solo, con mi espíritu hablo,
en lemosín lo hago, que otra lengua no entiende,
entonces mi boca no sabe mentir ni miente,
pues más razones surgen del centro de mi pecho.
Surge, pues, para expresar el afecto más sagrado
que en corazón de hombre pueda grabar la mano del cielo,
oh lengua más dulce a mis sentidos que la miel,
que las virtudes me devuelves de mi edad inocente.
Surge, y grita por el mundo que jamás mi corazón,
ingrato, cesará de cantar la gloria de mi patrón
y pase por tu voz su nombre y su memoria
hasta los propios, los extraños y la posteridad.