DELMIRA AGUSTINI

 

CONTEXTO HISTÓRICO

El modernismo hispanoamericano es ese tiempo de voluntad de refinamiento minoritario y exquisito, de búsqueda de remotos ideales en lo sentimental, en lo exótico y en lo histórico -sobre todo en una Antigüedad clásica traducida del francés-, una tensión imaginativa en el lenguaje -sobre todo en la metáforas-, que preparan las experiencias de los vanguardismos; y en especial -y aquí está su debilidad- un afán de evasión de la realidad que situa la mente poética siempre como un escenario de ópera o de ballet. Con todo, la fiebre modernista fue rápida, y, para algunos -Lugones- quedó sólo como una aventura de ocasión, como una etapa superada, mientras que otros -Herrera y Reissig, Eguren- no salen de esa pequeña pecera mágica.

 

 

DELMIRA AGUSTINI (Uruguay, 1886-1914).

 

Su vida.

Ella era rubia, de ojos claros, que eran tan pronto azules o celestes, e incluso verdes, según la luz, asombrados, en los que ardía un fuego secreto. No daba la impresión de ser alta, pero sí espigada y flexible. Medina habla de "una niña de quince años, rubia y azul, ligera, casi sobrehumana, suave y quebradiza como un ángel encarnado, como un ángel lleno de encanto e inocencia". La tal niña era realmente una belleza, impresionante.

Aurora Curbelo Larrosa, su abogada, dijo haber conocido a Delmira desde niña, y la describió como cariñosa, bella, de carácter melancólico y dueña de una precoz y maravillosa imaginación.

El profesor de música Martín López, sostuvo que Delmira estaba muy bien dotada para la música, que tenía mucho talento, a pesar de que faltaba mucho a clase. Dijo que todo lo hacía bien, que era humilde, nada pedante, reservada y muy sumisa a su madre, a quien parecía encadenada.

 

Alberto Zum Felde dice que "Delmira esa terrible sacerdotisa de Eros, fue una niña perfectamente casta hasta el día de la muerte y nunca ningún otro hombre que su marido tuvo trato carnal con ella."

Los versos eran su mayor placer, pero también su tormento. A veces su tensión nerviosa llega a extremos insoportables. "Yo casi preferiría que no escribiera.", decía su madre.Delmira era una niña buena y obediente, sencilla y dulce, recatada, esa misma mujer que luego, en la alta noche, en las madrugasdas, era capaz de escribir versos inquietantes.

En sus últimos años de su vida, Delmira , aunque entrada en carnes, seguiría siendo bella, según asegura Omar Prego Gadea, en su obra Delmira.

El mobiliario de su casa lo describe ella misma: " una cama, un pequeño ropero estilo inglés, de pino de tea, una mesa de luz, un sofá de vestíbulo y algunas sillas".

 

 

Su vida:

La vida y la personalidad, llenas de enigmas y contradicciones, de esta poetisa, han hecho correr más tinta impresa, tal vez, que su propia obra literaria.

Perteneció a una familia acomodada de padres inmigrantes italianos. Su madre, María Murtfeldt, su padre, Santiago Agustini, y su hermano, Antonio Luciano Agustini. Por sus venas corría sangre de razas diversas, ya que uno de sus abuelos era francés, otro era alemán y sus dos abuelas uruguayas. Todos ellos sobreprotegían, casi mimaban, su vocación poética (sin entenderla demasiado) con la que escandalizó a la burguesa sociedad rioplatense.

De inteligencia precoz, autodidacta - a los cinco años sabía leer y escribir correctamente, a los diez componía versos - realizó estudios de francés, música ( ejecutaba en el piano las partituras más difíciles) y pintura con maestros privados y por su cuenta, y envió tempranas colaboraciones en prosa a la revista La Alborada que se publicaba por entonces en la capital de su país.

Pero lo que asombra en Delmira Agustini es la dicotomía mayor que rigió su vida, nunca satisfactoriamente explicada, y la cual descansaba en la doble personalidad que revelan, de un lado,la conducta " irreprochable" y convencional de su casi nula vida pública, y por el otro, la inquietante cerebración erotizada de su poesía.

En lo exterior: una señorita consentida de la burguesía provinciana del Montevideo de principios de siglo, y la que, en tanto que tal, se conducía como Dios manda ( y como le mandaba una madre absorbente, dominante y autoriataria de cuyas faldas parecía prendida). En lo interior y esencial: un ardiente temperamento femenino que, casi en estado sonambúlico o de "trance" ( así lo declaran quienes la conocieron) iba escribiendo, en la soledad hiperestésica de sus noches y guiada sólo por su extraordinaria penetración intuitiva ( en su lírica consignó fuertes notas pasionales sin haber conocido jamás, al decir de sus contemporáneos, amores pecaminosos) , los poemas de más apasionada sensualidad y sexualidad que jamás mujer alguna hubiera intentado en el mundo hispánico ( y aun fuera de éste). Estos poemas producían, la cosa no era para menos, el natural pasmo de sus coetáneos y de sus coterráneos. Así, Carlos Vaz Ferreira, el gran pensador uruguayo de su tiempo, y amigo de la familia, le esccribía con no disimulada perplejidad:

"Usted no debería ser capaz, no precisamente de escribir, sino de entender su libro [ y se refería el escritor aquí al primero de la autora, donde ella no había alcanzado aún el clímax de su intensidad pasional y de su hondísima comprensión de la vida]. Cómo ha llegado usted, sea a saber, sea a sentir, lo que ha puesto en ciertas páginas, es algo completamente inexplicable".

Esa dicotomía quizás no hubiera trascendido de no haber mediado el desventurado final que culminó su vida ( y dotó a su muerte de espectacularidad y escándalo). Su imaginación y su temperamento lírico desbordaban de ella; tuvo prisa en concretar sus ansias y deseos, y tras dejar su antiguo novio, Amancio Sollers, y después de un largo noviazgo rutinario con un hombre al que no amaba, Enrique Job Reyes, al parecer un noble negociante de ganado caballar, pero mediocre y que no compartía sus elevados ideales y era ajeno a sus intereses poéticos y de cultura, contrae el reglamentario matrimonio en el 14 de Agosto de 1913( entre los testigos de la boda se distinguen Juan Zorrilla de San Martín, que le recomendó al cura que se los " casara prontito y bien, de modo que no pudieran descasarse jamás" y Manuel Ugarte, de quien Demira se había enamorado poco antes de casarse y a quien unos meses después ella le diría que "él había sido el tormento de su noche de bodas"), y después de una brevísima luna de miel pasada en un poético chalet de Los Pocitos -a partir de aquí la catástrofe se precipita

.Antes de cumplirse mes y medio de celebrada la boda, "la Nena"-así la llamaban en la familia, y así firmaba ella las cartas afectadamente infantiles y triviales que escribía al novio- abandona con precipitación al ahora marido, se refugia de nuevo en la madre ( "huyendo de tanta vulgaridad", explica, y llevándose únicamente un libro de él: La Novela de las Horas y los Días) y entabla demanda de divorcio. Pero de inmediato inicia citas secretas -carnales y frecuentes- con aquél, convertido ahora en amante ( de ahí a que sus contemporáneos dijeran que había algo de morboso en ella ),mientras sostiene una correspondencia amororsa, sólo fragmentariamente conservada, con el escritor argentino Manuel Ugarte, a quien había conocido dos años antes. Delmira pidió la separación por agravios graves y luego recibió amenazas de su marido: Germán Costa asegura que "es cierto (que Reyes) la insultaba y no la trataba como un esposa, diciéndole: chusma, idiota, y otras palabras gruesas." Asimismo Jorge Eduardo Irvine, afirma que Reyes injurió a Delmira "varias veces tratándola de canalla, atorranta y otras cosas más, como si no fuera esposa de él." Por lo que no es de extrañar que en uno de aquellos encuentros ocultos, el ahora ex-marido (pues se les había concedido el divorcio, concretamente el 5 de Junio de 1914) , citándola para una entrevista, da muerte a Delmira , de dos balazos en la cabeza ( o según otros a puñaladas), y de inmediato se suicida pegándose un tiro. Esto ocurrió el 6 de julio de 1914, una semada después del atentado de Sarajevo del 29 de junio, el cual provocó la Primera Guerra Mundial.

En un diario se pudo leer:

"Ha sido un drama horrible y extraño. El trágico fin de los otrora espos Reyes- Agustini, ( ambos de 27 años)abre una intrigación que tal vez no se cerrará nunca. Los dos se amaban, como lo atestigua un largo idilio, durante el cual Delmira Agustini, poetisa excelsa vertió lo mejor de su amor en sus poesía consagradoras, y él, Reyes, depuso su espíritu de enamorado a los pies de su dueña. Era la pareja ideal. Nada faltó en su dicha. Amor, gloria, dinero: todo lo tenía. Luego vino el eclipse: ella por un lado, él por otro. ¿Es qué los novios no sabían ser esposos?. Apesar del divorcio el amor sobrevivió, más fuerte que antes. El idilio cambió de forma: los dos se amaron en la clandestinidad y el misterio. Allí, en la alcoba dodnde nadie más que ella era reina vivieron ese nuevo amor incomprensilbe y se incubó la tragedia. Los pobres muertos, jóvenes y dichosos, se han llevado consigo la explicación de ese desenlace enigmático, oscuro, novelesco."

Su producción literaria:

Formó parte de la generación de 1900, a la que también pertenecieron Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugonés y Rubén Darío( al que consideraba su maestro y tras conocerlo en 1912 en Montevideo, época en la que él estaba en la cumbre de su gloria, mantuvo una correspondencia), y de la generación del Río de La Plata (1910-1920), dominada mayoritariamente por hombres. Sus influencias fundamentales provinieron de los simbolistas franceses y de F. Nietzsche.

Delmira está considerada una de las iniciadoras de la poesía femenina. hispanoamericana, que le ha merecido los más lisonjeros elogios de los críticos. Asimismo Darío afirma que:

" es la primera vez que en lengua castellana aparece un alma femenina en la verdad de su inocencia y de su amor, a no ser Santa Teresa en su exaltación mística(...) Si esta niña bella continúa la lírica, revelación de su espíritu, como hasta ahora, va a asombrar a nuestro mundo de habla española".

Ha sido una de las voces más sinceras y brillantes de toda la lírica hispanoamericana. Es un milagro de intuición y de sonambulismo poético, pues su lirismo llega a profundidades metafísicas y originalidades de expresión que contrastan con su feminidad juvenil .Se caracterizan por una utilización de símbolos: estatua, cirio, sello, serpiente, búho, vino, cisne... en la que el amor es concebido como un absoluto, al cual - según Barret- se arrojó como a un abismo, cerrando los ojos.De ahí a que la denomine "poetisa por sagrada fatalidad". Delmira Agustini inaugura con su obra lírica (y en un diapasón emocional no superado en cierto modo) la trayectoria de la poesía escrita por las poetisas hispanoamericanas del llamado posmodernismo: Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storne y Gabriela Mistral, las mayores. Pero la suya, aunque evolucionada y contrastada en un rápido proceso de maduración interior, cae totalmente en el modernismo, y sus deudas con éste son incluso tópicas en tramo incial de la misma.

En cuanto a su estilo, debemos citar una importante característica que influirá en sus escritos. Sufría múltiple personalidad; era cuatro personas a la vez :Delmira, La Nena, La Potota y Joujou ( la de los perfiles en La Alborada). Por ello, es Delmira quien escribe los poemas y las cartas a Rubén Darío ( ver más abajo) mientras que quien escribe a sus padres es La Nena o La Potota , observándose un importante cambio en el léxico, que pendula desde un estilo cuidado y profundo a otro mucho más trivial y completamente infantil. Otra importante característica es la afición de Delmira( mejor deberíamos decir, la de Joujou) por realizar retratos literarios de personas de su época ( ver más abajo).

Del ya manido almacén modernista, aunque algunos poemas ya trataban de conseguir una expresión lírica original más adecuada a sus apasionadas vivencias personales, muchos proceden de los elementos expresivos -perlas y mármoles, cisnes y lagos, oros y azules- que pueblan y decoran ese tramo, el de El libro blanco (1907), quizá la mejor obra que ha escrito, que da testimonio de feminidad inequívoca, de exaltación lírica y sensibilidad delicada y ofreciendo en germen todo su mensaje de " sensualidad mística". Sus Obras Completas a las que se agregaron El rosario de Eros y su volumen póstumo Los astros del abismo, fueron publicadas en 1924, manifiestan, en palabra e incidente una exacerbación del amor, una sexualidad anhelante, hasta ese momento nunca presente en la poesía de lengua española, y mucho menos en la escrita por mujeres.

Por primera vez una mujer joven y bella abría su corazón con impúdica desenvoltura y en un lenguaje tan audaz como poético , tempestuoso y sugestivo, sacaba a la luz sus más íntimos sentires. Pero lo confiesa con tanta sinceridad, que unos como Ferreira, lo suponen, dada la edad de la poetisa, producto de un estado de creación inconsciente, y otros, como Federico Onís, lo juzgan reflejo de estados intuidos más bien que de realidades vividas. De cualquier manera es el mismo Eros quien inspira aquellos poemas crepitantes de deseos y satisfacciones carnales. Así, El Rosario de Eros, es todo voluptuosidad, júbilos y pasión vital en esta mujer nacida para el amor. Pero todo esto es mentira, espejismo puro. El goce, sobretodo el carnal, llevan en el fondo un poso de tristeza, y esa tristeza, inseparable del placer, se derrama, quiéralo o no la poetisa, por todos y cada uno de sus versos ( gritos encendidos de bacante y delirios misteriosos de pitonisa), aun de aquellos más aparentemente despreocupados. ¿Presagiaba Delmira en estos versos su trágico fín?

La riqueza y la variedad de su lenguaje, el tono íntimo y a veces desgarrado con que expresa sus intuiciones ponen al lector en contacto con un alma ardiente e isatisfecha que buscó en el poema respuesta al deseo, a la inquietud que, por vía indirecta acabó llevándola a la muerte. Asimiso, en 1969 apareció su Correspondencia íntima. Pero en un lapso muy breve - seis años y dos nuevos volúmenes: Cantos de la mañana (1910) que deja oír una voz de registros diferentes y complementarios, capaz de cantar la belleza del mundo;y Los cálices vacíos, (1910) contentivo este último de su ya asegurada plenitud -va a crecer hacia una poesía de rara originalidad, aunque nunca de una perfección técnica total, lograda (como en otros miembros de la segunda prevención modernista:los citados anteriormente y Valencia, si bien cada uno por diferentes caminos), a base del ahondamiento personal de la simbología empleada, y del entrañamiento sustantivo, a veces casi deformante (o sorpresivo) y por ello nada ornamental, de sus símbolos propios. Con preferencia, en Delmira, serán ahora buitres y hongos, gusanos y arañas, vampiros y serpientes, quienes darán la materia, como en ráfagas, para visiones y configuraciones oníricas, en ocasiones de sugestión expresionista. Con ellos incorporaba expresivamente los esguinces de una ambiciosa visión interior donde lo tormentoso y sombrío se aliaba al fuerte reclamo erótico que la sostiene.Sus imágenes están dotadas de un poder de sugerencia enorme, y el lector se asoma a ellas, como a una sima de terrible fondo. Porque esa visión era, básicamente, dual y de gran complejidad. Ya en el poema que abre Los cálices vacíos -el titulado Ofrendado el libro-describe a Eros como integrado del placer y el dolor, plantas gigantes.Y los rubica con este otro versos, definidor de ese dualismo que por dentro la enciende y la carcome a la vez: -Con alma fúlgida y carne sombría.Su poesía oscila siempre así entre los consabidos pares polares que pudo abrevar en la tradición del decadentismo, y por consiguiente en Baudelaire: el placer y el dolor, como se ha visto y correspondiente al deseo y la impotencia, el Bien y el Mal, el Amor y la Muerte,la Vida y la Muerte. Y ni faltarán las muy explícitas señales o alusiones sadomasoquistas,como ha notariado Rodríguez Monegal ( quien de paso ha señalado la raíz bodeleriana que, en lo literario, tiene esa escisión interior de la poetisa). Y el tema ha sido documentado después por Doris T. Stephens en su libro de 1975, haciendo notar que, debido a su creencia en la voluptuosidad de la muerte,Delmira busca voluntariamente el dolor y la destrucción y su imaginería se carga así de esas aludidas sugerencias sadomasoquistas.

Una experiencia del amor en su totalidad, desde las sensaciones de la carne hasta su absoluta trascendencia es lo que devuelve en su conjunto la extraña y turbadora poesía de Delmira Agustini (y por ello se ha podido hablar, con mayor o menos acierto en la formulación, de la mística o metafísica de su erotismo, el cual es idealizado por la tortura de un ensueño extrahumano, preso en la cárcel de la materia). Y en un símbolo, al que dotó de una sugestión muy personal y que por ello repite en sus poemas, el de la estatua, parece haber resumido el conflicto entre el ardor pasional que le consumía, y la vida -las reglas y convenciones de la sociedad que le imponían una calma o serenidad estatuaria contra la cual constpiraba ( intuitiva, instintivamente) la turbulencia y fogosidad de todo su ser. La verdadera historia de ese drama no hay que buscarla en los datos externos de su biografía, a pesar de que oscuramente la refrendara su trágico final, sino en esa absoluta ( y audaz) desnudez de un alma ardida de mujer que entrega su intensa y visionaria poesía.

Las tónica general de su poesía es erótica, habiéndosela comparado a Safo, poetisa griega ( ver más abajo). Pero su erotismo se diferencia fundamentalmente de lo antes conocido por su trascendentalidad metafísica; su esencia, de índole trágica, sube de las raíces más profundas y doorosas del ser para florecer en imágenes de extraordinaria belleza y originalidad, doblemente audaces, así en lo estético como en lo moral, pues rompe en la consigna de clausura del pudor impuesta secularmente a la voz femenina. El amor carnal, es en su verso, tránsito hacia un más allá de la carne y de sí misma; por eso están hechos de visiones oníricas y de gritos de angustia. El mundo de sus poemas es sombrío y atormentado, en el que sopla un viento tempestuoso lleno de clamores y llamamientos lejanos.

Mas, se hallan asimismo en su obra profundos pensamientos de intuición filosófica, una especie de saber infuso, lo que hizo decir a Vaz Ferreira, cuando publicó su primer libro, que era un milagro, pues ella no debería poder escribir ciertas cosas ni aun entenderlas. Su estilo se correlaciona, en modo general, con el Modernismo que prevalece en su época, habiendo ejercido mayor influjo sobre su estética, D´ Annunzio entre los europeos por su sangre italiana y , Rubén Darío entre los americanos, por su nacimeinto y su lengua, nuestra poetisa no supo o no pudo desviar su alma por caminos de misticismo que hubieran podido sublimar en el campo religioso sus incontenibles impulsos sensuales. Con todo, su obsesión erótica, sin velos ni tapujos, adquieren indudable jerarquía literaria al pasar por la pluma idealizadora de la artista; porque, al fin y al cabo, habría que peguntarse dónde estaban los límites de su realidad erótica y de su erotismo fantástico, ya que existía una lucha entre realidad y sueños, entre cuerpo y alma; yendo la autora de uno a otro en la búsqueda de sí misma.

 

 

SAFO

Me parece justamente un dios,

ese hombre que se sienta enfrente de tí,

que a tu lado, escucha

tu dulce conversación

y sonriendo amorosamente

hace que mi corazón tiemble en mi pecho.

Pues cuando quiera que te miro,

pierdo el uso de la palabra;

mi lengua se hiela en el silencio

y en la inmovilidad,

llamas sutiles se deslizan sobre mi piel,

ya no veo nada con mis ojos,

mis oidos sólo perciben zumbidos,

me cubre un sudor frío,

y un temblor me hace su cautivo.

Me vuelvo más verde que la hierba

y cerca de la muerte

a mí misma parezco.

Obsérvese la similitud de pasión amorosa y las fuerza de sus versos en ambas poetisas, destacando que se distancian en el tiempo casi dos mil años.Ambas son conocidas por el erotismo que emana de su poesía así como la frustación que sienten ambas al escribir.

 

BILIOGRAFÍA

 

OBRA POÉTICA

El libro blanco(1907). Cantos de la mañana (1910).Los cálices vacíos, pórtico de Rubén Darío(1913).Obras completas: Tomo 1, El rosario de Eros; Tomo 2, Los astros del abismo (Montevideo, Máximo García, 1924). Poesías, pról. Luisa Luisi (Motevideo, Claudio García & Co., 1944) Poesías completas, pról. y notas Manuel Alvar (Barcelona, Editorial Labor, 1971).

Más amplia información con acopio abundante en interpretaciones e hipótesis, encontrará el lector interesado en los libros de Ofelia Machado, Clara Silva y Emir Rodríguez Monegal que se consiganan a la bibliografía.

ESTUDIOS CRÍTICOS

Alvar, Manuel: La poesía de Delmira Agustini, Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1958.

Bollo,Sarah: Delmira Agustini en la vida y en la poesía, Montevideo, Cordón, 1963.

Bollo, Sarah: El modernismo en el Uruguay: Ensayo estilístico, Motevideo, Impresora Uruguaya, 1951.

Cabrera, Sarandy: "Las poetísas del 900", Número (Montevideo), 6-8 (1950).

Machado Ofelia: Delmira Agustini, Montevideo, 1944.

Oribe,Emilio: Poética y plástica, Montevideo, Biblioteca Artigas, 1968.

Otero, José: "D. A.:¿Erotismo poético o misticismo erótico?", In honor of Boyd G. Carter. ed. Catherine Vera y George R. McMurray, The University of Wyoming,1981.

Rodríguez Monegal, Emir: Sexo y Poesía en el 900, Montevideo, Alfa, 1969.

Rosenbaum, Sidonia C.: Modern Women Poets of Spanish América, New York, Hispanic Institute, 1945.

Rosenbaum, Sidonia: "D. A. y Albert Samain", Revista Iberoamericana, 11 (1946)

Silva. Clara: Genio y figura de Delmira Agustini, Buenos Aires Editorial Universitaria ( EUDEBA), 1968.

Stephens, Doris T. : Delmira Agustini and the Quest for Trascendence, Montevideo, Ediciones Géminis, 1975.

Visca, Arturo Sergio, ed. : Delmira Agustini. Correspondencia íntima, Montevideo, Biblioteca Nacional, 1969.

Zambrano, David: "Presencia de Baudelaire en la poesía hispanoamericana. Darío, Lugonés, D. A.", Cuadernos Americanos, 49 (1958).

Zum Felde, Alberto: Proceso intelectual del Uruguay, Montevideo: Ediciones del Nuevo Mundo, 1967.

Prego Gadea, Omar. Delmira. Alfaguara, Madrid, 1998

Diccionario Bompiani de autores literarios. Tomo I .Planeta Agostini.

Prampolini. Historia Universal de la Literatura. Tomo II.

Gullón, Ricardo.Diccionario de Literatura Española e Hispanamericana.Alianza Diccionarios.

Jimenez Alfaro, L. Delmira Agustini, manantial de la brasa. Madrid, 1991

Pérez Rioja, J. A.. Diccionario Literario Universa. Tecnos

Diccionario de Literatura Universal.Ed. Generales Anaya.

Pomeroy, Sara B. Diosas, Ramera, Esposas y Esclavas: mujeres en la Antigüedad clásica. Akal. Barcelona, 1990 ( poema de Safo)

 

 

 

SELECCIÓN

 

De El libro blanco

La musa

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;

Con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales;

En su boca una fruta perfumada y bermeja

Que destile más miel que los rubios panales.

A veces nos asalte un aguijón de abeja:

Una raptos feroces a gestos imperiales

Y sorprenda en su risa el dolor de una queja;

¡En sus manos asombren caricias y puñales!

Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,

Y sea águila, tigre, paloma en un instante.

Que el Universo quepa en sus ansias divinas;

Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,

Y una frente que erguida su corona reclame

De rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!

 

La estatua

Miradla, así, sobre el follaje oscuro

Recortar la silueta soberana...

¿No parece el retoño prematuro

De una gran raza que será mañana?

¡Así una raza inconmovible, sana,

Tallada a golpes sobre mármol duro,

De las bastas campañas del futuro

Desalojara a la familia humana!

¡Miradla así -¡de hinojos!- en augusta

Calma imponer la desnudez que asusta!...

¡Dios!...¡Moved ese cuerpo,dadle un alma!

Ved la grandeza que en su forma duerme...

¡Vedlo allá arriba,miserable, inerme.

Más pobre que un gusano, siempre en calma!

 

 

 

Explosión

Si la vida es amor, bendita sea!

Quiero más vida para amar! Hoy siento

Que no valen mil años de la idea

Lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento...

Hoy abre en luz como una flor febea;

¡La vida brota como un mar violento

Donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría,

rotas las alas mi melancolía;

Como una vieja mancha de dolor

En la sombra lejana se deslía...

Mi vida toda canta, besa, ríe!

Mi vida toda es una boca en flor!

 

 

 

De Cantos de la mañana

 

Lo inefable

Yo muero extrañamente...No me mata la Vida.

No me mata la Muerte, no me mata el Amor;

Muero de un pensamiento mudo como una herida...

¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,

Devorando alma y carne, y no alcanza a la flor?

¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida

Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...

Cumbre de los Martirios!...Llevar eternamente,

Desgarradora y árida, la trágica simiente

Clavada en las entrañas como un ardiente feroz!...

Pero arrancarla un día en una flor que abriera

Milagrosa, inviolable!...Ah, más grande no fuera

Tener entre las manos la cabeza de Dios!

 

 

 

El vampiro (poema comentado más abajo)

En el regazo de la tarde triste

Yo invoqué tu dolor...Sentirlo era

¡Sentirte el corazón!Palideciste

Hasta la voz, tus párpados de cera

Bajaron... y callaste...Pareciste

Oír pasar la Muerte...Yo que abriera

Tu herida mordí en ella -¿me sentiste?-

¡Como en el oro de un panal mordiera!

 

Y exprimí más, traidora, dulcemente

Tu corazón herido mortalmente,

Por la cruel daga y exquisita

De un mal sin nombre, ¡hasta sangrarlo en llanto!

Y las mil bocas de mi sed maldita

Tendí a esa fente abierta en tu quebranto.

............................................................................

¿Por qué fui tu vapiro de amargura?

¿Soy flor o estirpe de una especie oscura

Que come llagas y que bebe el llanto?

 

 

Las alas

............................................................................

Yo tenía...

dos alas!...

Dos alas,

Que del Azur vivían como dos siderales

Raíces!...

Dos alas,

Con todos los milagros de la vida,la Muerte

Y la ilusión. Dos alas.

Fulmíneas

Como el velamen de una estrella en fuga;

Dos alas.

Como dos firmamentos

Como tormentas, con clamas y con astros...

¿Te acuerdas de la gloria de mis alas?...

El áureo campaneo

Del ritmo; el inefable

Matiz atesorando

El Iris todo, más un Iris nuevo

Ofuscante y divina,que adorarán las plenas pupilas del Futuro

(¡Las pupilas maduras a toda luz!)...el vuelo...

El vuelo ardiente, devorante y único,

Que largo tiempo etormentó los cielos,

Despertó soles, bólidos, tormentas,

Abrillantó los rayos y los astros;

Y la amplitud:tenían

Calor y sombra para todo el Mundo,

Y hasta incubar un más allá pudieron.

Un día, raramente

Desmayada a la tierra,

Yo me adormí en las felpas profundas de este bosque...

Soñé divinas cosas!...

Una sonrisa tuya me despertó,paréceme...

Y no siento mis alas!

¿Mis alas?...

- Yo las deshacerse entre mis brazos...

¡Era como un deshielo!

 

 

Intitulado

Ven oye, yo te evoco

extraño amado de mi musa extraña,

ven, tú, el que meces los enigmas

en el vibrar de las pupilas cálidas.

El que ahondas los cauces de amatista

de las ojeras cárdenas...

Ven, oye, yo te evoco,

¡extraño amado de mi musa!

(...)

Ven acércate a mi, que en mis pupilas

se hundan las tuyas en tenaz mirada,

vislumbre en ellas el sublime enigma

del más allá, que espanta...

Ven...acércate más clava en mis labios

tus fríos labios de ámbar.

¡Guste yo de ellos el sabor ignoto,

de la esencia enervante de tu alma!

Ve, huye, yo te evoco,

¡extraño amado de mi musa extraña!

 

De mi numen a la muerte.( Poema publicado de la revista El Siglo)

Empreratriz sombría,

si un día,

herido de un capricho misterioso y aciago,

yo llegara a tu torre sombría

con mi leve y espléndido bagaje de rey mago

a volcar en tu copa de mármol mis martirios,

sellarás más tu puerta y apagarás tus cirios...

En mi raro tesoro,

hay, entre los diamantes y topacios de oro,

y el gran rubí sangriento como enconada herida,

¡el capullo azulado y ardiente de un estrella

que ha de abrir a los ojos suspensos de la Vida,

con una lumbre nueva, inmarcesible y bella!

 

 

 

 

De Los cálices vacíos

Ofrendando el libro

A Eros

Porque haces tu can de la leona

Más fuerte de la Vida, y la aprisiona

La cadena de rosas de tu brazo.

Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo

Esencial de los troncos discordantes

Del placer y el dolor, plantas gigantes.

Porque emerge en tu mano bella y fuerte,

Como en broche de místicos diamantes

El más embriagador lis de la Muerte.

Porque sobre el Espacio te diviso,

Puente de luz , perfime y melodía,

Comunicando infierno y paraíso.

-Con alma fúlgida y carne sombría...

 

Tu boca

Yo hacía una divina labor, sobre la roca

Creciente del Orgullo.De la vida lejana

Algún pétalo vívido me voló en la mañana,

Algún beso en la noche. Tenaz como una loca,

Seguía mi divina labor sobre la roca,

Cuando tu voz que funde como sacra campana

En la nota celeste la vibración humana,

Tendió su lazo de oro al borde de tu boca;

-Maravilloso nido del vértigo, tu boca!

Dos pétalos de rosa abrochando un abismo...-

Labor, labor gloriosa, dolorosa y liviana;

¡Tela donde mi espíritu se fue tramando él mismo!

Tú quedas en la testa soberbia de la roca,

Y yo caigo sin fín en el sangriento abismo!

 

Visión

¿Acaso fué en marco de ilusión,

En el profundo espejo del deseo,

O fue divina y simploemente en vida

Que yo te ví velar mi sueño la otra noche?

En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,

Taciturno a mi lado apareciste

Como un hongo gigante, muerto y vivo,

Brotado en los rincones de la noche

Húmedos de silencio,

Y engrasados en sombra y soledad.

Te inclinabas a mí supremamente,

Como a la copa de cristal de un lago

Sobre el mantel de fuego del desierto;

Te inclinabas a mí, como un enfermo

De la vida a los opios infalibles

Y a las vendas de piedra de la Muerte;

Te inclinabas a mí como el creyente

A la oblea de cielo de la hostia...

-Gota de nieve con sabor de estrellas

Que alimenta los lirios de la Carne,

Chispa de Dios que estrella los espíritus-.

Te inclinabas a mí como el gran sauce

De la melancolía

A las ondas lagunas del silencio;

Te inclinabas a mí como la torre

De mármol del Orgullo,

Minada por un monstruo de tristeza,

A la hermana solemne de tu sombra...

Te inclinabas a mí como si fuera

mi cuerpo la inicial de tu destino

En la página oscura de mi lecho;

Te inclinabas a mí como al milagro

De una ventana abierta al más allá.

¡Y te inclinabas más que todo eso!

Y era mi mirada una culebra

Apuntada entre zarzas de pestañas,

Al cisne reverente de tu cuerpo.

Y era mi deseo una culebra

Glisando emtre los riscos de la sombra

¡A la estatua de lirios de tu cuerpo!

Tú te inclinabas más y más... y tanto,

Y tanto te inclinaste,

Que mis flores eróticas son dobles,

Y mi estrella es más grande desde entonces,

Toda tu vida se imprimió en mi vida...

Yo esperaba suspensa el aletazo

Del abrazo magnífico; un abrazo

De cuatro brazos que la gloria viste

De fiebre y de milagro, será un vuelo!

Y pueden ser los hechizados brazos

Cuatro raíces de una raza nueva;

Y esperaba suspensa el aletazo

Del abrazo magnífico...

¡Y cuando,

Te abrí los ojos como un alma, y vi

Que te hacías atrás y te envolvías

En yo no se que pliegue inmenso de la sombra!

 

 

Fiera de amor

Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones.

De palomos, de buitres, de corzos o leones,

No hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor,

Había ya estragado mis garras y mi instinto,

Cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto,

Me dislumbró una estatua de antiguo emperador.

Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra

Ascendió mi deseo coo fulmínea hiedra

Hasta el pecho, nutrido en nieve al placer;

Y clamé al imposible corazón... la escultura

Su gloria custodiaba serenísima y pura,

Con la frente en Mañana y la planta en Ayer.

Perenne mi deseo, en el tronco de piedra

Ha quedado prendido como sangrienta hiedra;

Y desde entonces muerdo soñando un corazón

De estatua, presa suma para mi garra bella;

No es ni carne ni mármol: una pasta de estrella

Sin sangre, sin calor y sin palpitación...

Con la esencia de una sobrehumana pasión!

 

Plegaria

- Eros: acaso no sentiste nunca

Piedad de las estatuas?

Se dirían crisálidas de piedra

De yo no sé qué formidable raza

En una eterna espera inenarrable.

Los cráteres dormidos de sus bocas

Dan la ceniza negra del Silencio,

Mana de las columnas de sus bocas

La mortaja copiosa de la Calma,

Y fluye de sus órbitas la noche;

Víctimas del Futuro o del Misterio

En capullos terribles y magníficos

Esperan a la Vida o a la Muerte.

Eros: acaso no sentiste nunca

piedad de las estatuas?-

Piedad para las vidas

Que no doran a fuego tus bonanzas

Ni riegan o desgajan tus tormentas;

Piedad para los cuerpos revestidos

Del arminio solemne de la Calma

Y las frentes en luz que sobrellevan

Grandes lírios marmóreos de pureza,

Pesados y glaciales como témpanos;

Piedad para las manos enguantadas

De hielo, que no arrancan

Los frutos deleitosos de la Carne

Ni las flores fantásticas del alma;

Piedad para los ojos que aletean

Espirituales párpados:

Escamas de misterio,

Negros telones de visiones rosas...

¡Nunca ven nada por mirar tan lejos!

Piedad para las pulcras cabelleras

-Místicas aureolas-

Peinadas como lagos

Que nunca airea el abanico negro,

Negro y enorme de la tempestad;

Piedad para los ínclitos espíritus

Tallados en diamante,

Altos, claros, extáticos

Pararrayos de cúpulas morales;

Piedad para los labios come engarces

Celestes donde fulge

Invisible la perla de la Hostia;

- labios que nunca fueron,

que no apresaron nunca

un vampiro de fuego

con más sed y más hambre que un abismo.

Piedad para los sexos sacrosantos

Que acoraza de una

Hoja de viña astral la Castidad;

Piedad para las plantas inmantadas

La eternidad que arrastran

Por el eterno azur

Las sandalias quemantes de sus llagas:

Piedad, piedad, piedad

Para todas las vidas que defiende

De tus maravillosas intemperies

El mirador inhiesto del Orgullo:

Apúntales tus soles o tus rayos!

Eros: acaso no sentiste nunca

piedad de las estatuas?...

 

El cisne

Pupila azul de mi parque

Es el sensitivo espejo

De un lago claro, muy claro!...

Tan claro que a veces creo

Que en su cristalina página

Se imprime mi pensamiento.

Flor del aire, flor del agua,

Alma del lago es un cisne

Con dos pupilas humanas,

Grave y gentil como un príncipe;

Alas lirio, remos rosa...

Pico en fuego, cullo triste

Y orgulloso, y la blancura

Y la suavidad de un cisne...

El ave cándida y grave

Tiene un maléfico encanto;

-Clavel vestido de lirio,

Trasciende a llama y milsgro!...

Sus alas blancas me turban

Como dos cálidos brazos;

Nigunos labios ardieron

Como su pico en mis manos;

Niguna testa ha caído

Tan lánguida en mi regazo;

Ninguna carne tan viva

He padecido o gozado:

Viborean en sus venas

Filtros dos veces humanos!

Del rubí de la lujuria

Su testa está coronada:

Y va arrastrando el deseo

En una cauda rosada...

Agua le doy en mis manos

Y él parece beber fuego,

Y yo parezco ofrecerle

Todo el vaso de mi cuerpo...

Y vive tanto en mis sueños,

Y ahonda tanto en mi carne,

Que a veces pienso si el cisne

Con sus dos alas fugaces,

Sus raros ojos humanos

Y el rojo pico quemante,

Es solo un cosne en mi lago

O es en mi vida un amante...

Al margen del lago claro

Y o le interrogo en silencio...

Y el silencio es una rosa

Sobre su pico de fuego...

Pero en su carne me habla

Y yo en mi carne le entiendo.

-Aveces ¡toda! soy alma;

Y a veces ¡toda! soy cuerpo.-

Hunde el pico en mi regazo

Y queda como muerto...

Y en la cristalina página,

En el sensitivo espejo

Del algo que algunas veces

Refleja mi pensamiento,

El cisne asusta de rojo,

Y yo de blanca doy miedo!

 

 

De El rosario de Eros

Mis amores

Hoy han vuelto.

Por todos los senderos de la noche han venido

A llorar en mi lecho.

¡Fueron tantos, son tantos!

Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.

Me lloraré a mi misma para llorarlos todos.

la noche bebe el llanto como un pañuelo negro.

Hay cabezas doradas al sol, como maduras...

Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,

cabezas coronadas de una espina invisible,

cabezas que sonrosa la rosa del ensueño,

cabezas que se doblan a cojines de abismo,

cabezas qui quisieran descansa en el cielo,

algunas que no alcanzan a oler a primavera,

y muchas que trascienden a flores del invierno.

Todas esas cabezs me duelen como llagas...

Me duelen como muertos...

¡Ah!... y los ojos... los ojos me duelen más: ¡son dobles!...

Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,

abrasan si fulguran;

Son caricia, dolor, constelación, infierno.

Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,

se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.

Ellos me dieron sed de todas esas bocas...

De todas esas bocas que florecen mi lecho:

vasos rojos o palitos de miel o de amrura,

con lises de armonía o rosas de silencio

de todos estos vasos donde bebí la vida,

de todos estos vasos donde la muerte bebo...

El jardín de sus bocas venenosos, embriagante,

en donde respiraba sus almas y sus cuerpos,

humedecido en lágrimas

ha cercado mi lecho...

Y las manos, las manos colmadas de destinos

secretos y alhajadas de anillos de misterio...

Hay manos que nacieron con guantes de caricia,

manos que están colmadas de la flor del deseo,

manos en que se siente un puñal nunca visto,

manos en que se ve un intangible centro;

pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,

en todas, todas ellas puede engarzar un sueño.

 

Con tristeza de almas,

se doblegan los cuerpos,

sin velos, santamente

vestidos de deseo.

Imanes de mis brazos, panales de mi entraña,

como a invisible abismo se inclinan en mi lecho...

¡Ah, entre todas las manos yo he buscado tus manos!

Tu boca entre la bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,

de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,

de todos esos ojos, tus ojos sólos quiero.

Tú eres el más triste, por ser el más querido,

tú has llegado el primero por venir de más lejos...

¡ Ah, la cabeza oscura que no he tocao nunca

y las pupilas claras que miré tanto tiempo!

Las orejas que ahondamos la tarde y yo inconscientes,

la palidez extraña que doblé sin saberlo,

ven a mí: mente a mente;

ven a mí: cuerpo a cuerpo.

Tú me dirás qué has hecho de mi primer suspiro,

tú me dirás qué has hecho del sueño de aquel beso...

me dirás si lloraste cuando te dejé solo...

¡Y me dirás si has muerto!...

Si has muerto,

mi pena enlutará la alcoba plenamente,

y estrecharé tus hombros hasta apagar mi cuerpo.

Y en el silencio ahondado de tiniebla,

y en la tiniebla ahondado de silencio,

nos velará llorando, llorando hasta morirse,

nuestro hijo: el recuerdo.

 

 

Sin títlulo

Yo, la estatua de mármol con cabeza de fuego

apagando mis sienes en frío y blanco ruedo...

Engarzad en un gesto de palmera o de astro

vuestro cuerpo, esa hipnótica alhaja de alabastro,

tallada a besos puros y bruñida en la edad;

sereno, tal habiendo la luna por coraza;

blanco, más que si fuerais la espuma de la Raza,

y desde el tabernáculo de vuestra castidad

elevad a mí lises hondos de vuestra alma;

mi sombra besará vuestro manto de calma,

que creciendo, creciendo, me envolverá con vos.

Luego será mi carne en la vuestra perdida...;

luego será mi alma en la vuestra diluída...;

luego será la gloria ...y seremos un dios.

- Amor de blanco y frío,

amor de estatuas, lirios, astros, dioses...,

¡Tú me lo des, Dios mío!.

 

 

Fragmentos de otros poemas intitulados:

 

 

Con tristezas de almas

se doblegan los cuerpos,

sin velos, santamente

vestido de deseo.

* * *

Los lechos negros logran la más fuerte rosa de amor; arraigan en la muerte.

Grandes lechos tendidos de tristeza,

tallados a puñal y doselados

de insomnio; las abiertas

cortinas dicen cabelleras muertas; buenas cabezas

Hermanas son las almohadas:

plintos del Sueño y del Misterio gradas.

(...)

Gloria al amor sombrío,

como la muerte pudre y ennoblece.

¡Tú me los des, Dios mío!

Si así en un lecho como flor de muerte

damos llorando, como un fruto fuerte

maduro de pasión en carnes y almas,

serán especies desoladas, bellas,

que besan el perfil de las estrellas

pisando los cabellos de las palmas.

 

* * *

Mi nostalgia ha pintado tu perfil wagneriano

sobre el velo tremendo de la ausencia.

* * *

Si otra vez, hacia el sol, cruzas mi vida

llamándo a incendio con tañidos de oro,cura en mis labios la tremenda herida

que nadie cierra...bésame, lo imploro.Son mis últimos versos, Ugarte.

* * *

Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,

mi gran tallo febril... Absintia, mieles,

viérteme de sus venas, de su boca...

¡Así tendida soy el surco ardiente

donde puede nutrirse la simiente

de otra Estirpe sublimemente loca!

 

CORRESPONDENCIA:

 

De Delmira a Enrique.

"Enrique mío: Quiéreme siempre, siempre, así como me dices. ¡ Es tan divino quererse mucho, mucho y por toda la vida! Me parece que es toda la felicidad de la tierra. Puede ser."

 

De Delmira a Rubén Darío. ( agosto de 1912)

" Perdón si le molesto una vez más. Hoy he logrado un momento de calma en mi eterna exaltación dolorosa. Y estas son mis horas más tristes. En ellas llego a la consciencia de mi inconsciencia. Y no sé si su neurascenia ha alcanzado nunca el grado de la mía. Yo no sé si usted ha mirado alguna vez la locura cara a cara y ha luchado con ella en la soledad angustiosa de un espíritu hermético. No hay , no puede haber sensación más horrible. Y el ansia, el ansia inmensa de pedir socorro contra todo- contra el mismo Yo, sobre todo- a otro espíritu mártir del mismo martirio. Acaso su voluntad, más fuerte necesariamente que la mía, no le dejará jamás comprender el sufrimiento de mi debilidad en lucha con tanto horror. Y en tal caso, si viviera usted cien años, la vida debía resultarle corta para reír de mí- si es que Darío puede reír de nadie-. Pero si por alguna afinidad mórbida llega usted a percibir mi espíritu, mi verdadero espoírit, en el torbellino de mi locura, me tendría usted la más profunda, la más afectuosa compasión que pueda sentir jamás. Piense usted que ni aun me queda la esperanza de la muerte, porque la imagino llena de horribles vidas. Y el derecho del sueño se me ha negado caso desde el nacimiento. Y la primera vez que desborda mi locura es ante usted. ¿Por qué?Nadie debió resultar más imponente a mi timidez . ¿Cómo hacerle creer en ella a usted, que sólo conoce la valentía de mi inconsciencia? Tal vez porque la reconocí más esencia divina que a todos los humanos tratados hasta ahora. Y por lo tanto más inocencia. A veces me asusta mi osadía; y a veces ¿ a qué negarlo?, me reprocho el desastre de mi orgullo. Me parece una bella estatua despedazada a sus pies. Sé que tal homenaje nada vale para usted, pero yo no puedo hacerlo más grande.A mediados de octubre pienso internar mi neurosis en un sanatorio, de donde, bien o mal, saldrá en noviembre o diciembre para casarme. He resuelto arrojarme al abismo medroso del casamiento. No sé: tal vez en el fondo me espera la felicidad. ¡La vida es tan rara! ¿Quiere usted escribirme una vez más, aunque sea la última, para decirme solamente que no me desprecia?"

De Delmira a Rubén Darío:

" ¡ Con cuánta razò me recomienda usted tranquilidad! Para demostrarle mi estado de ánimo estos días, bástele lo siguiente: como pensaba casarme muy pronto, ya había dicho a mi novio que pensaba sostener correspondencia con usted, el más genial y profundo guía espiritual. Ayer él me preguntó, casualmente, si le había escrito o si tenía noticias suyas. Me turbé tanto, divagué tanto, que llegó a imaginar lo imposible. Hoy me pregunto, ¿por qué?. Es que soy otra, al menos quiero ser otra. Seré dúctil, pero sea usted suave. Escúlpame sonriendo. Acaso en mis manifestaciones de aprecio le resulte exagerada. ES que usted mismo ignora de cuánto bien y de cuánto mal ha nutrido mi corazón. El supremo placer y divino dolor de la belleza. Sus versos me dan continuamente la sensación irremplazable. El moment inefable que nunc más se gozará, que nadie más podrá darnos. Todo aquel placer y aquel dolor que no volverán jamás aunque acaso vengan otros factores tan fuertes y profundos. Esta exquisita y suma sensación artística, fuera de usted, me la dieron dos veces solas en la vida: una Verlaine, en un soneto adorable, y otra Villaespesa (¿soy absurda?..., hablo con el corazón), en unos versos maravillosamente dulces. Y usted, maestro, usted me la da siempre, en cada estrofa, en cada verso, a veces en una palabra,. Y tan intensa, tan vertiginosamente como el día glorioso que, entre una muñeca y un dulce, sollocé leyendo su "Sinfonía en gris".Por eso, si Darío es para el mundo el rey de los poetas, para mí es el Dios en el arte. Y para él quisiera arrancar rosas y astros de mi crazón.Yo he visto a ese mi Dios, vivo, dulce y magnífico, que ha de armarse con el más vívido fervor celeste y la más blanca ternura humana. Explíquese usted así mi admiración.Y ahora, la absolución y el olvido. No me conteste esta carta. Va en el más roguroso secreto de confesión. Un buen día de estos, en que quiera generosamente darme un placer, escríbame aunque sea una línea, por cuenta propia. ¡Me hará tanto bien una carta suya espontánea! Verá usted que buena soy, que tranquila le contesto. ¿ Será pronto? Devotamente. D. A"

* * *

Fragmentos garabateados de La Nena ( otra personalidad de Delmira):

" La Nena sigue hoy muy mejorcita gracias a Dios. Ya recibió la cartita de Q. men tempanito. Ya falta poquito para vernos si D. tiere...A yo me parece que el 25 tarda mucho asimismo. Yo queo que los días se han volvido más lago. Falta hoy, mañana y... despés? La Nena se qedó ayer tan mejorcita cuando sabió que Q. venía que en la tarde pudió salir un poquito a tomar el sol y a la noche comió poco: hacia cuatro días que estaba a leche solita. Dígame mucho mañana si D. quiere, que mene, que mene y que mene...Todavía me parece un sueño de yo. Le digo esto para que adivine y hoy pon a eso en su carta, porque esta la recibirá el día del embarco.Cariños de todos y mena el 25. Mena noche, mi viejo terido.l Saludos respetuosos y mimitos de Yo."

Carta de La Potota ( otra personalidad de Delmira):

"Polito: no olvides tu promesa, viejo. Sé juiciosito. Pensá que tenés una hijita y que debes cuidarte para ella. No agregues nada a la carta. Ya me parece demasiado dura. Pensá bien Pototo. Tomá todas las precauciones para que no se sepa que es Pototo. Menena se mere de susto y Pototo tene un barullo. Mena note Pototo. Tuya tuya, Pototita."

* * *

" Pototo: Recibí tolo. Tolo es pecioso. Gacias. Tuya Potota."

 

RETRATOS HECHOS POR JOUJOU ( OTRA PERSONALIDAD DE DELMIRA):

Perfil de Anita Farriols:

" un ser aéreo, vaporoso, con transpariencia de lirio, con vaguedades de ensueño. Toda ella, su andar, su silueta airosamente serena, de garza blanca que se baña por el lago de ultracielo del arte- esa ambrosía de las almas vibradoras de los elegidos- lo hace un blasón escintilante que encandila y atrae al poeta y al viandante, al que sueña con los sueños y alq ue vive la vida desnuda y agria del prosaismo".

Perfil de María Gurméndez:

" Mezclad seda, rosas, marfiles, espumas, terciopelos y nácares y tendréis su cuerpo; tomad el beso de un niño, la sonrisa de un ángel, el perfume de un lirio y tendréis su alma. ¿Quéreis sus cabellos?Deshilad el manto de la noche, formad con todas sus hebras una cascada y los tendreis también. ¿Queréis ahora sus labios?Para obtenerlos robad rojo al rubí, fuego al clavel, suavidad al raso y tendréis ya completa a María Gurméndez al bijou de nuestra sociedad, a la gentil princesita de nuestro salones."

Perfil de Aída Silva:

"Cuando sus dedos diáfanos, juguetones como pajarillos blancos, muy blancos, hacen vibrar las cuerdas susceptibles del violín hay aleteos suaves, muy suaves, de vibraiones finísimas, hay carcajadas angélicas como choques de cristales, hay gemidos que desmayan, hay grandezas que anonadan. Cuando mira con la mirada cargada de somnolencias de sus pupilas raras, negras, de fosforescencias verdes, el espíritu gusta con deliciosa fruición, el sabor extraño, la sensación compleja de una caricia del océano, impregnada de misterios, de salobridades, bañada en la esencia enervante de lo profundo, de lo desconocido, de lo que no se ve, de lo que no se entiende..."

 

 

Descripción de Ugarte hecha por Delmira (perfil wagneriano que traza la poeta en Los cálices vacíos)

"Manos enjoyadas del rubí de mi deseo, la perla de mi tristeza y el diamante de mi beso: llevad a la fosa misma un pétalo de mi cuerpo, manos que sois la Vida, manos que sois Ensueño".


Página creada por SARA ROLDÁN y PAULA TRAVER, Universitat Jaume I.